Los perros han ganado un lugar importante en los hogares porque brindan compañía, afecto y bienestar emocional a las personas. Su lealtad y capacidad de crear vínculos cercanos los convierten en miembros de la familia, ayudando incluso a reducir situaciones de estrés, soledad y ansiedad.

Se caracterizan por ser criaturas cariñosas que devuelven de forma incondicional el amor que sus dueños les brindan. Una de las formas más comunes de demostrar afecto es lamiendo o jugando.
Normalmente, lamen las manos, la cara y hasta los pies de sus dueños y tenedores. ¿Pero qué significa cuando tienen estos gestos de forma recurrente? Según el veterinario Julián Norton, citado en una publicación del diario 20 Minutos de España, estos comportamientos se deben a que los perros se sienten parte de la familia y del grupo, y buscan llamar la atención acariciando.

Según el especialista, lamer con frecuencia sirve como señal de vínculo o como una manera de comprobar el estado emocional del dueño. A esto se suma que a los canes les resulta fácil alcanzar las manos con la lengua y por ello es una de las partes del cuerpo de su tenedor que suelen lamer con frecuencia.
Sentimientos de afecto
La compañía Purina, en su página web, indica que si los perros lamen la cara, también lo hacen para demostrar afecto y crear un vínculo con sus dueños. De igual forma, lo hacen porque quieren llamar la atención. Es posible que tengan hambre, estén listos para salir a pasear o buscar un rato de juego.

Lo propio sucede si tienen este gesto en los pies de su dueño. Hay perros que lo hacen para tranquilizarse; también puede ser para ellos una forma de juego o quieren llamar la atención por alguna razón particular. En el caso de los pies, el portal Tienda Animal indica que puede relacionarse con un signo de respeto y sumisión.

Según los expertos, al igual que estas mascotas lamen a otros miembros de la manada o grupo social para mostrar su aceptación del rango, si el perro tiene este comportamiento con su amo o tenedor, significa que para esta persona es líder de la manada. Por esta razón es importante guiarlo y enseñarle cómo debe comportarse.
No obstante, se debe hacer seguimiento y prestar atención porque si el perro lame mucho, puede ser por ansiedad. El hecho de que lo haga así mismo, a objetos o a su dueño, puede ser un comportamiento relacionado con sentimientos de ansiedad y, en caso de que se sospeche que es por esta razón, lo mejor es consultar al veterinario para obtener ayuda profesional para el manejo de la situación.
