OPINIÓN

Julio Londoño Paredes

Entre resoluciones y proclamas, ¿continuará la crisis cubana?

El continente está hastiado de la perenne confrontación Cuba-USA.
3 de julio de 2026 a las 10:00 a. m.

Para el próximo 7 de julio, Cuba convocó a una reunión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar la situación que atraviesa el país como consecuencia del bloqueo impuesto por los Estados Unidos.

Naturalmente, una resolución de la Asamblea General censurando la acción norteamericana solo tendría un efecto político y, tal vez, moral, pero nada más. El canciller cubano ha afirmado reiteradamente que su país no constituye una amenaza para los Estados Unidos y que, por el contrario, el bloqueo sí lo es para el continente.

Es evidente que hace mucho tiempo Cuba dejó de ser una amenaza militar para Washington. Sin embargo, el problema no es por ahí, ya que la acusación de los Estados Unidos es por la política del régimen cubano de penetrar en Estados de América Latina y el Caribe para desestabilizar a gobiernos que no tengan identidad con los arcaicos principios socialistas.

Igualmente, por recibir con cualquier pretexto en su territorio miembros de grupos armados que están siendo perseguidos por delitos comunes por autoridades judiciales de diferentes Estados.

La resolución que anualmente es presentada por Cuba durante la Asamblea General de la ONU, que comienza en septiembre, ha sido de un tiempo para acá aprobada por una enorme mayoría, con la excepción, naturalmente, de los Estados Unidos y su satélite las Islas Marshall, así como de Israel, que votan en contra. En este momento las cosas pueden ser diferentes.

Ahora, Trump y su secretario de Estado están pendientes no solamente de las posiciones de sus aliados, sino también de las posiciones de los miembros del llamado Escudo de las Américas. Les resultaría muy extraño que votaran a favor de la resolución cubana. También estarán pendientes del voto de Venezuela.

Colombia necesariamente votará a favor de la resolución cubana e intervendrá en el debate censurando el bloqueo norteamericano. Seguramente, será una de las últimas veces que nuestro país adopte una posición similar. El nuevo Gobierno seguirá una ruta diferente. También está la disyuntiva para Venezuela, que no se podría distanciar de lo que disponga el Estado administrador, menos ahora con la hecatombe que ha sufrido.

Hay negociaciones, pero, hasta ahora, infructuosas. Puede parecer absurdo; sin embargo, algunos consideran que, si Irán se comprometió con los Estados Unidos a suspender todas las acciones orientadas a fabricar armamento nuclear con una verificación adecuada, que es un asunto de su seguridad nacional, por qué Cuba no podría hacer algo parecido con un compromiso real y verificable de no intervenir de manera alguna en otros Estados e impedir la presencia de personajes perseguidos por las leyes de aquellos en su territorio.

Al mismo tiempo, los Estados Unidos se tendrían que comprometer a no realizar, impedir ni sancionar cualquier intento que se adelante desde su territorio contra el Gobierno cubano. Igualmente, se comprometería a adelantar acciones tendientes a levantar las sanciones que están contempladas en su ordenamiento legal.

¿No será hora de acabar una confrontación que ha afectado a todo el continente desde hace 67 años?