La Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes tendrá que dirimir judicialmente las explosivas quejas que se hicieron mutuamente dos magistrados de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia: Cristina Lombana y Francisco Javier Farfán.
Los togados protagonizan una pelea, casi a muerte, que llegó a los estrados judiciales y que no pudo conciliar el Comité de Convivencia Electoral del alto tribunal.
SEMANA conoció un documento del 6 de mayo de 2026 que envió Marcela Rosalba Pedraza, secretaria del Comité de Convivencia de la Corte, a la Comisión de Investigación y Acusación, que pone en evidencia el nivel de tensión en la Sala de Instrucción, donde se investiga penalmente a los congresistas, gobernadores y alcaldes, entre otros.

Pedraza informó que remitía a la Comisión la queja instaurada por Cristina Lombana en contra de Francisco Javier Farfán “por presuntas conductas de acoso laboral”.
“El Comité de Convivencia agotó la etapa de diálogo y gestión conciliatoria, se configura el fracaso de la conciliación, razón por la que se procede a la correspondiente remisión del asunto a la autoridad competente”, se lee en la misiva.
Remitió la queja que desde el 23 de septiembre de 2025 Cristina Lombana radicó contra sus compañeros César Reyes y Francisco Farfán. SEMANA estableció que la discusión empezó cuando Lombana investigó a Arturo Char, exsenador de Cambio Radical, por supuesta corrupción electoral, tras una licencia del magistrado Farfán, quien inicialmente tenía el proceso en su despacho.

Aunque Lombana fijó una posición judicial, su compañero, cuando regresó, no tuvo en cuenta su trabajo investigativo. Ni siquiera, incumpliendo el reglamento, lo puso a consideración de la Sala Plena de la Corte, le contó una fuente a SEMANA.
El magistrado Francisco Farfán, al parecer, estuvo con César Reyes en contra de la ponencia que Lombana había realizado sobre Arturo Char y en la Sala de Instrucción se libró una guerra intestina que hoy tiene a los magistrados ante la mirada investigadora de la Comisión.
El enfrentamiento no termina ahí. El 27 de abril de 2026, el magistrado Francisco Farfán denunció penalmente a Cristina Lombana ante la Comisión de Investigación de la Cámara por los delitos de autoridad por acto arbitrario o injusto, abuso de función pública, prevaricato por acción y prevaricato por omisión.

Dijo que desde el 24 de noviembre de 2022, cuando él radicó un proyecto de apertura de instrucción y citación a indagatoria contra el excongresista Arturo Char, “mi conducta comenzó a ser objeto de cuestionamiento, hostilidad y ataques públicos y privados por parte de la magistrada Cristina Lombana”.
Lombana –según Farfán– “ha exteriorizado conductas irrespetuosas, agresivas, beligerantes, con atropello y ultraje de varios magistrados de la sala, a través de un comportamiento de agresión sistemática, constitutivo de un evidente y ordinario acoso laboral entre pares que promueve, auspicia y ejecuta la referida funcionaria sin límite alguno”.
Narró que, tras su licencia no remunerada, entre octubre de 2023 y abril de 2024, Lombana asumió, por reglamento, varias investigaciones de su despacho, entre ellas la de Arturo Char. “Ella alcanzó a elaborar un proyecto de preclusión y archivo en favor del procesado, el cual no fue estudiado por la Sala, lo que desencadenó la cólera y vehemencia de la referida magistrada”.

Dijo que Lombana “irrumpió” en su despacho en noviembre de 2025 cuando se percató de que ya se había radicado el proyecto de acusación contra Char. “Cristina Lombana me advirtió que me iba a probar que tanto el magistrado auxiliar de mi despacho, Álex Movilla, como yo, seríamos atacados y destruidos por ella, al igual que el magistrado César Reyes. Y que jamás permitiría que en la Comisión de Investigación y Acusaciones se adoptara ninguna decisión judicial a mi favor”.
A renglón seguido, dijo que “tomaría represalias y ajuste de cuentas no solo contra mí, sino contra todos los que percibe como sus antagonistas o contradictores”.
Farfán reveló el contenido de unos chats que, en su momento, él se cruzó con Cristina Lombana. En ellos, la magistrada escribió: “Tenemos que hablar largo y tendido para decirte que si te sigues arropando con (el magistrado César) Reyes, vas a terminar mal”.

A esto, Francisco Farfán respondió: “Yo no me arropo con nadie, Cristina, yo solo quiero llevar las cosas en paz con todos, incluida tú”.Lombana volvió a responder: “Eso no es verdad. Quién te mandó a ir donde (Octavio Augusto) Tejeiro, expresidente de la Corte Suprema, a echarle cuento acompañado de César Reyes.
Estás alistando tu presidencia (del alto tribunal) pal’ año entrante”.
El magistrado Francisco Farfán insistió en que Cristina Lombana llegó a su oficina a amedrentarlo y él, según se lee en el documento conocido por SEMANA, le dijo “que no le aceptaba que fuera a mi propia oficina a amenazarme”.

Farfán no tuvo reparos en confirmar que el 25 de agosto de 2025 le informó al entonces presidente de la Sala Especial de Instrucción, César Augusto Reyes, lo que estaba ocurriendo con su compañera.
“La doctora Cristina Lombana, como se deriva de sus ataques verbales y recurrentes en la Sala en mi contra, y en contra de la casi totalidad de los magistrados miembros de la misma, se encuentra enfocada, y tal vez obsesionada, en mi destrucción como persona y magistrado, aprovechando ahora un caso que, sospechosa y aleatoriamente, le correspondió por reparto para intimidarme con seguir investigando direccionalmente el asunto, como si fuera mi juez natural”, dijo Farfán.
Y, además, puso en conocimiento un hecho desconocido por la opinión pública: “La magistrada envió a la Policía a practicar una inspección judicial, que fue realizada con metodología de allanamiento a la presidencia de la Corte Suprema. Fue practicada con el fin de obtener información relacionada con una publicación de X donde se difundió por parte de la Sala de Casación Penal la decisión de la Comisión de Acusación que profirió auto inhibitorio y archivo a mi favor por una investigación que adelanté contra el senador Alfredo Gnecco Zuleta”.

El allanamiento –a juicio de Farfán– fue “destructivo” y “arbitrario” y se constituye en un hecho sin precedente en el país que un magistrado de la Corte Suprema ordene un allanamiento a la propia corporación a la que pertenece”.
El entonces presidente de la Corte Suprema, Francisco Ternera, molesto con lo ocurrido, deploró “que se involucre a la Corporación en sus diferencias personales”.
En enero de 2026, Lombana envió una carta a la Sala en la que “aclaró” que la información solicitada era parte de una investigación que adelantaba y con la que buscaba aclarar presuntas irregularidades de algunos congresistas de la Comisión de Acusación que absolvieron al magistrado Francisco Farfán.
Y dejó claro que su orden no era para investigar a los miembros de la Corte Suprema, sino a los congresistas de la Comisión de Acusación.

Cristina Lombana no ocultó su molestia porque la Comisión absolvió al magistrado Francisco Farfán en un caso que fue mediático en su momento: las comunicaciones de la matrona política Cielo Gnecco fueron intervenidas y se escuchó advirtiéndole a su sobrino, el senador José Alfredo Gnecco, que le tenían interceptado su teléfono en medio de una investigación que le adelantaban. Gnecco mencionó que el magistrado Francisco Farfán les había enviado un mensaje para que extremaran las precauciones.
El polémico y cuestionado cierre de esa investigación en favor de Farfán generó la molestia de la magistrada Cristina Lombana. Al menos eso repiten algunos congresistas en la Cámara de Representantes, donde la togada ya pidió varios procesos penales, entre ellos el de la financiación irregular de la campaña presidencial de Gustavo Petro, porque busca evitar que la historia de Farfán se repita con el presidente. ¿Quién ganará esta pelea?
