Las autoridades de Estados Unidos arrestaron a cuatro adultos acusados de poner en peligro a varios menores, luego de que los oficiales encontraran a 16 niños viviendo en condiciones deplorables dentro de una vivienda ubicada en una zona rural del sur de Ohio.

La Oficina de Investigación de Ohio y la oficina del sheriff del condado localizaron a los menores tras registrar una pequeña casa en la localidad de Hamden. En el lugar encontraron a los niños en lo que los agentes describieron como condiciones “deplorables”.
“Condiciones que uno no puede imaginar que alguien viva, y mucho menos niños”, dijo el secretario de Justicia de Ohio, Andy Wilson, durante una conferencia de prensa.
Los presuntos responsables de mantener a los niños en esas condiciones fueron Gary Siders Jr., Gary Siders Sr., Christina Siders y Elizabeth Siders. La Fiscalía los imputó por varios delitos relacionados con poner en peligro a menores.

Durante la audiencia inicial, el fiscal del condado de Vinton, William Archer, explicó que los acusados enfrentan cargos por poner en peligro a menores, un delito grave de segundo grado, debido a que el caso implica “lesiones físicas graves”.
En la misma diligencia, el tribunal ordenó que los cuatro permanezcan en prisión preventiva, fijó una fianza de 300.000 dólares para cada uno y les prohibió mantener contacto entre ellos o con los menores.

Las autoridades no confirmaron si los niños tenían parentesco entre sí, aunque señalaron que no se trata de un caso de trata de personas. También indicaron que los adultos no eran residentes de la zona y que, al parecer, estaban de paso.
Hamden tiene una población de menos de 1.000 habitantes y está ubicada a unos 97 kilómetros al sureste de Columbus.

Los menores tenían entre un año y medio y 18 años e incluían tanto niñas como niños, informaron las autoridades. Varios se encontraban en estado grave cuando fueron hallados y dos tuvieron que ser trasladados por vía aérea a centros de trauma de nivel 1 debido a la gravedad de sus lesiones.
Además, las autoridades informaron que varios de los menores presentaban dificultades para comunicarse y que algunos apenas podían hablar. Ninguno estaba matriculado en una institución educativa.

La investigación también determinó que la víctima de mayor edad, una joven de 18 años con discapacidad intelectual, no sabía escribir su propio nombre. Wilson aseguró que fue la peor escena que ha presenciado en toda su carrera y describió lo que encontró como “pura maldad”.
“Algunos de estos niños ni siquiera podían hablar. Fue terrible. Parecían animales salvajes”, aseguró Wilson. “Se hará justicia para estos niños”, añadió.
