Entrevista

“Iván Márquez se nos convirtió en un fantasma”: Armando Novoa, jefe negociador del Gobierno, habla de la Segunda Marquetalia

Armando Novoa, quien fue el jefe negociador del Gobierno en los diálogos de paz con la Segunda Marquetalia, explica en SEMANA lo que ocurrió en esa mesa de conversaciones.

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11 de abril de 2026 a las 1:44 a. m.
“Hubo un buen acuerdo y una mala implementación”, dice Armando Novoa sobre el acuerdo de paz con las Farc.
“Hubo un buen acuerdo y una mala implementación”, dice Armando Novoa sobre el acuerdo de paz con las Farc. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

SEMANA: ¿Qué balance hace de la paz total?

ARMANDO NOVOA: Debe entenderse como el esfuerzo para construir una paz territorial. Esto tiene que ver con el fraccionamiento de unos grupos que resultaron de la mala implementación de los acuerdos de paz de 2016. Hubo una fractura muy fuerte entre varios de ellos que lograron copar muchos territorios, sobre todo en las regiones fronterizas de Colombia. Sería un error hacer una valoración sin atender esas circunstancias territoriales.

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SEMANA: ¿No se implementó bien el acuerdo de paz con las Farc? ¿En qué cree que se equivocó el Estado?

A.N.: En los territorios, desafortunadamente, lo que se planteó en el papel no se ha podido llevar a la práctica, o se ha llevado de manera muy desigual. Hubo un buen acuerdo y una mala implementación. A nosotros, en las mesas, nos ha correspondido lidiar con esa implementación deficiente. No hay inversión en los territorios, los factores de violencia siguen persistiendo, la proliferación de cultivos de hoja de coca se ha incrementado durante un periodo muy significativo, las economías ilegales predominan y hay una ausencia de alternativas de vida para las poblaciones. Eso se ha convertido en una mezcla muy explosiva que han sabido aprovechar varios de estos grupos para lograr un control territorial que las Farc no tenían.

En diálogo con Yesid Lancheros, director de SEMANA, Novoa advirtió que el grupo que sigue en los diálogos no tiene absolutamente ningún vaso comunicante con la Segunda Marquetalia.
En diálogo con Yesid Lancheros, director de SEMANA, Novoa advirtió que el grupo que sigue en los diálogos no tiene absolutamente ningún vaso comunicante con la Segunda Marquetalia. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

SEMANA: Inicialmente, usted fue el jefe negociador de los diálogos de paz con la Segunda Marquetalia, al mando de Iván Márquez. ¿Qué pasó en esas conversaciones?

A.N.: El señor Iván Márquez había sido el jefe negociador de las antiguas Farc con el Gobierno del presidente Santos. Márquez alegó que se había producido un entrampamiento al acuerdo e hizo consistir su reincidencia en esa argumentación. Nosotros podemos discutir si hubo o no un entrampamiento, pero de ninguna manera podíamos compartir la idea de que ellos volvieran a las armas. Luego de que se dio el paso a la vida civil, han debido buscar caminos para llevar sus reclamos a través de los canales que ofrecen nuestras instituciones. Teníamos la expectativa de que la negociación con el grupo de Márquez iba a girar alrededor de la implementación del acuerdo de 2016.

SEMANA: ¿Y qué pasó? ¿Con qué se encontraron en la mesa?

A.N.: Lo que tenía en mente Márquez era una especie de segundo tiempo con puntos no incorporados en el acuerdo de 2016 y que él, tal vez, pretendía que fueran nuevamente traídos a discusión. Era una agenda de grandes cambios nacionales cuando eso ya había sido recogido en ese acuerdo.

SEMANA: Es decir, ¿Márquez quería renegociar el acuerdo de 2016 en medio de la paz total?

A.N.: Quería incluir asuntos que habían quedado por fuera de la mesa en 2016. Para nosotros eso era un imposible jurídico y político.

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Armando Novoa dijo que Iván Márquez había hecho saber que no estaba interesado en tener una presencia importante en la mesa de negociación. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Márquez participó de las conversaciones en la mesa?

A.N.: Él estuvo en el acto de instalación, pero no asistió al primer ciclo que se empezó a realizar al día siguiente. Nos pareció muy curioso porque él estaba, desde una camioneta, haciéndoles seguimiento a los diálogos.

SEMANA: ¿Mientras ustedes dialogaban en un recinto cerrado en Caracas, Márquez estaba parqueado a las afueras?

A.N.: Exactamente.

SEMANA: ¿Y había personas que iban y venían con los mensajes de él?

A.N.: Los delegados de la Segunda Marquetalia, en ese momento, entraban al recinto, salían y le consultaban.

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SEMANA: Muy particular…

A.N.: El énfasis de nuestro planteamiento era la paz en los territorios y el de Márquez era el “sueño bolivariano”, entre comillas, unas transformaciones que querían alimentarse de los puntos inconclusos que dejó el acuerdo de paz de 2016.

SEMANA: Los diálogos entre el Gobierno Petro y la Segunda Marquetalia se acabaron en noviembre de 2024. ¿Por qué?

A.N.: Márquez había hecho saber que no estaba interesado en tener una presencia importante en la mesa. Lo que él quería era que el Gobierno, de manera inmediata, le suspendiera la orden de captura con fines de extradición para retornar al país. Nosotros, por supuesto, nos opusimos a eso y le dijimos que no podía regresar a Colombia sino en un estado de certeza de un proceso de paz. Entonces, al final, Márquez se nos convirtió en un fantasma porque nunca estaba en la mesa, no sabíamos dónde encontrarlo. No sabíamos si las comunicaciones que intentábamos tener nos daban la certeza de que nuestro interlocutor era él. Entendimos que no tenía un interés cierto de continuar en una mesa. Ante esa situación, continuamos avanzando en los diálogos con quienes sí manifestaron su interés y es lo que venimos haciendo con la Coordinadora Nacional-Ejército Bolivariano (una disidencia de la Segunda Marquetalia).

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Armando Novoa dice que la ruptura con la Segunda Marquetalia se produjo en noviembre de 2024. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Cuándo fue la última vez que vio personalmente a Iván Márquez?

A.N.: Tuve la oportunidad de verlo con los delegados del Gobierno en Caracas los días 27 y 28 de junio de 2024. Desde ese momento no lo volvimos a ver. Es decir, lo vi en solo una ocasión.

SEMANA: ¿Cuál era el estado de salud de él en ese momento?

A.N.: Se encontraba en un estado físico muy disminuido. Tenía una prótesis en uno de los brazos, su visión estaba afectada y tenía que caminar con una persona de apoyo. Lo vimos en unas condiciones físicas de mucha limitación. Entendimos que no era un líder que estaba pensando en un nuevo levantamiento armado contra el Estado colombiano. Sus condiciones físicas no le hubieran permitido hacer eso.

SEMANA: Este medio reveló en exclusiva la confesión de alias el Viejo, quien señaló que la Segunda Marquetalia fue la autora intelectual del magnicidio de Miguel Uribe Turbay, cometido el 7 de junio de 2025. Para ese momento, ya no había diálogos con esa organización criminal.

A.N.: Por supuesto que no. Cuando se produjo ese magnicidio, nosotros lo lamentamos de forma vertical e inmediata junto con el grupo que continuó en la mesa de diálogo.

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SEMANA: ¿Por qué razón, para junio de 2025, alias el Zarco Aldinever, quien, según el Viejo, participó en el atentado contra Miguel Uribe Turbay, era aún considerado “miembro representante” de la Segunda Marquetalia en el marco de la paz total?

A.N.: La ruptura con la Segunda Marquetalia se produjo en noviembre de 2024. En febrero de 2025, nuestra mesa de diálogo tuvo una crisis muy profunda por la forma en que fue capturado el señor alias Araña. Esa circunstancia nos llevó a un congelamiento de la mesa durante dos meses. Luego de eso, el grupo que quedó en los diálogos, bajo el liderazgo de Walter Mendoza, nos dijo que se iban a denominar Coordinadora Nacional-Ejército Bolivariano. Eso implicó que el Gobierno diera dos pasos para formalizar esa situación. En primer lugar, decidir que la Segunda Marquetalia no iba más en la mesa y retirar a los miembros representantes, y, en segundo lugar, incluir a los que determinó el señor Walter Mendoza. Eso, ciertamente, tuvo una demora de dos o tres meses. Nosotros hemos dicho que de esa circunstancia administrativa, de ninguna manera, puede derivarse una responsabilidad por acción u omisión del Gobierno ni de nuestra delegación en los hechos repudiables que llevaron al crimen de Miguel Uribe Turbay.

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Armando Novoa manifiesta que el Zarco Aldinever era una persona muy cercana a Iván Márquez. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: Asimismo, la suspensión de la orden de captura del Zarco Aldinever solo se levantó más de un mes después del magnicidio. ¿Por qué?

A.N.: Él estaba formalmente reconocido en la mesa como uno de los lugartenientes de Iván Márquez y eso solamente se vino a resolver con la nueva resolución. De ahí tampoco puede derivarse una responsabilidad del Gobierno. El señor Aldinever nunca invocó esa condición de miembro negociador para impedir la acción de la fuerza pública. Nunca supimos que se le hubiera detenido, que hubiera caído en un retén como ocurrió con el jefe de otro grupo, que inmediatamente exhibió la suspensión de la orden de captura para quedar en libertad. En este caso, eso no podía ocurrir porque ni Márquez ni Aldinever estuvieron del lado colombiano. Ellos eran una guerrilla binacional, si se quiere llamar así, que estaba más del otro lado de la frontera, por el lado de Vichada, que de Colombia. Ese hecho, que implicó un atraso administrativo, de ninguna manera puede calificarse como un mecanismo del Gobierno para proteger a un grupo que estaba planeando una acción criminal como la que posteriormente conocimos.

SEMANA: En agosto del año pasado, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, informó de la muerte del Zarco Aldinever tras ser asesinado a manos del ELN en la frontera con Venezuela. ¿Qué información tiene usted al respecto?

A.N.: El Zarco Aldinever era una persona muy cercana a Iván Márquez. Era una especie de líder de la guardia pretoriana de Márquez que estaba del lado de la frontera de Venezuela. Era un cuadro político-militar que había tenido una trayectoria importante en las extintas Farc. Nosotros nunca lo tuvimos en la mesa. Incluso, hice algunas gestiones porque me llamó la atención que él estaba en un listado como representante y no apareció en la mesa. Nunca pudimos tener contacto con él, ni conocerlo, ni establecer un diálogo. La única noticia que tuvimos fue la información que entregó el señor ministro de Defensa.

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SEMANA: Tras la confesión del Viejo sobre la responsabilidad de la Segunda Marquetalia en el magnicidio de Miguel Uribe Turbay, ¿qué reflexión hace usted?

A.N.: Hay un libro de Iván Márquez, poco conocido, que se escribió luego de su deserción del acuerdo y que recogía, llamémoslo así, los principios de la Segunda Marquetalia. Lo he estado mirando nuevamente para ver si encuentro pistas del accionar criminal de ese grupo. Ellos plantearon algo que tenía cierta lógica en su estructura: no combatir con la fuerza pública, no combatir con las unidades de Policía, no atentar contra la población civil, pero sí hacerle una guerra a la oligarquía. Atando eso que plantea el libro con lo que vimos después, una de las hipótesis que no podemos descartar es que algunos de los miembros de ese grupo, en la interpretación de ese principio, dijeron que la guerra a la oligarquía era un magnicidio contra una persona como Miguel Uribe Turbay. No tengo elementos para confirmar o negar esa hipótesis, pero lo que sí veo es que detrás de ese crimen hubo una decisión política de alto nivel para generar una situación de inestabilidad y zozobra muy profunda en Colombia, y eso tiene que ser repudiado por todos. Al otro día del crimen, nosotros, con la Coordinadora Nacional-Ejército Bolivariano, hicimos un pronunciamiento muy enérgico y se pidió la intervención inmediata de la Fiscalía General de la Nación para esclarecer ese crimen. El grupo que sigue en los diálogos no tiene absolutamente ningún vaso comunicante con la Segunda Marquetalia.

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Armando Novoa asegura que la Coordinadora Nacional-Ejército Bolivariano es un grupo que está territorializado en Putumayo y Nariño. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Cómo avanzan los diálogos con la Coordinadora Nacional-Ejército Bolivariano?

A.N.: Es un grupo que está territorializado en Putumayo y Nariño, tal vez hay unos reductos por el lado del Cauca, el Valle del Cauca, pero el grueso del grupo está en estos dos departamentos, en zonas fronterizas con unos niveles de coca tal vez de los más altos en el país. Las fuentes de inteligencia calculan que pueden ser alrededor de 2.000 o 2.500 personas. Una de las características principales es la mixtura del grupo. Hay desertores del acuerdo de paz de 2016, hay gente que proviene de otros grupos, hay muchos jóvenes. A la gente, a diferencia de lo que pasaba en otras épocas, se le reconoce una remuneración. A nosotros, en los diálogos, nos ha sorprendido que ellos pagan salarios y dan vacaciones.

SEMANA: ¿Pagan salarios como si fuera una empresa común y corriente?

A.N.: En algún momento planteamos una reunión en Semana Santa y ellos dijeron que no porque eran los días de descanso. Sabemos que pagan una remuneración, es decir, son grupos cuyo móvil fundamental no es un alzamiento insurreccional contra el Estado. Tienen otro tipo de móviles totalmente desideologizados. Pero es equivocado decir que, porque no tienen ideología, no tienen un proyecto de poder político en los territorios, que es justamente lo que están desarrollando.

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SEMANA: ¿Usted confía en que ese grupo se pueda desarticular?

A.N.: La negociación debe tener un aspecto central en el que hemos insistido: ellos tienen que abandonar las gobernanzas criminales en los territorios. Estamos hablando de Araña, de Walter Mendoza, de Andrés Allende, de otro que se llama Uriel, el comandante de la columna Iván Ríos. Son varios. Si usted me preguntara cuál es nuestro propósito central con estos grupos, es persuadirlos de que el camino de la criminalidad no tiene futuro y que la oportunidad que tienen en esta mesa para hacer el tránsito a la vida civil va a ser irrepetible. Por eso han entregado 15 toneladas de material de guerra, están comprometidos con la erradicación voluntaria de 30.000 hectáreas de hoja de coca. Ellos dicen que quieren convertirse en líderes, por ejemplo, de los cultivos de cacao, de caña de azúcar. No todos pensarán lo mismo, porque el nivel de complejidad y descomposición que hay en el territorio es muy grande, pero la gente que tenemos en la mesa ha resistido crisis muy fuertes. Pensamos en el ingreso de 100 unidades a una zona de ubicación temporal en Putumayo. Sin armas y sin uniformes, en tránsito a la vida civil. No es una zona de despeje.

SEMANA: ¿Es una zona de concentración?

A.N.: Sin armas, protegida por el Estado. Tenemos la expectativa de que se pueda concretar en la primera semana de mayo y que en junio haya un contingente similar que ingrese a esa zona de ubicación en Putumayo, y ojalá podamos dar un paso en la misma dirección por los lados de la zona rural de Tumaco.

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Armando Novoa. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Qué puede pasar a partir del 7 de agosto, en la eventualidad de que llegue un Gobierno que se oponga a estos diálogos?

A.N.: El tiempo apremia y para nosotros esto es un conteo regresivo. Tenemos dos meses. Hay que dejar una ruta que haga irreversible la decisión de una negociación definitiva de paz.