Quienes conocen de cerca a Iván Márquez, el comandante de las Farc que burló el proceso de paz de Juan Manuel Santos, el de Gustavo Petro y regresó a las armas, coinciden en que tiene las siete vidas del gato. Y que, aun cuando ha enfrentado emboscadas, atentados y disparos, siempre ha salido bien librado. En esta oportunidad parece que su suerte es la misma.
SEMANA conoció las últimas noticias que se tienen sobre Márquez. Una alta fuente de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) confirmó que, contrario a las especulaciones que existen sobre su vida, estaría vivo. Al menos lo estaba hasta octubre de 2025, cuando la DNI le hizo seguimiento detallado a sus movimientos. Vivía en Venezuela y estaba protegido por el régimen de Nicolás Maduro en ese momento. Específicamente, fue encontrado, según los informantes, en Petare, Caracas.

Es considerado el barrio marginal más grande del vecino país, incluso de Suramérica. Allí, en medio de estos predios humildes, de casas pintadas de colores, fue encontrada la guarida de Márquez, quien mantiene un bajo perfil y casi nunca sale de su vivienda porque no tiene las condiciones de salud para hacerlo.
La fuente de la Dirección de Inteligencia le confirmó a SEMANA que Márquez, hasta finalizado 2025, permanecía bajo los cuidados de una de sus hermanas, quien viajó desde Colombia a Caracas para atenderlo tras el atentado en su contra en julio de 2022, del que resucitó como Lázaro.

Sin embargo, la DNI dejó de seguirle la pista cuando confirmó que del entonces segundo de las extintas Farc, el hombre de los discursos profundos, con una alta carga bélica, política y filosófica, no quedaba mucho. Márquez –le explicó la fuente a SEMANA– está reducido, “muy herido”, enfrentando las consecuencias de una guerra que pudo evitar y que hoy lo tiene sin poder, viviendo en una casa humilde y alejado de las armas. Está sordo, perdió uno de los ojos y la movilidad en su brazo derecho. Como si fuera poco, ha tenido que ser sometido a varias cirugías en la cabeza, cuyo resultado y consecuencias son desconocidas.
“Ese bombazo lo dejó mal. Bien no estaba, hay que ser realista. Ese bombazo fue fatal para él. No sé por qué está vivo, dicen que lo recogieron muerto”, le reconoció Walter Mendoza a SEMANA, quien formó parte de la Segunda Marquetalia y fue el segundo hombre después de Márquez en la negociación de paz con el Gobierno Petro.

“Ya tenía limitación en la vista, en la audición”, dijo en su momento. Lo vio por última vez en julio de 2024, cuando ambos llegaron a Caracas para instalar la mesa de diálogo. Márquez desapareció y Mendoza hizo rancho aparte el 12 de noviembre; se convirtió en jefe de la Coordinadora Nacional y tiene más de 3.000 hombres armados en Putumayo y Nariño de los Comandos de Frontera y la Segunda Marquetalia.
A la otra facción guerrillera que, se suponía, es de Márquez no se le conoce hoy una cabeza principal. Por eso, la DNI habría desactivado la línea de investigación sobre Márquez y prefirió dedicarse a rastrear a Gustavo Aníbal Giraldo, conocido como Pablito, el hombre de guerra del ELN, también residente en Caracas.

Las últimas noticias sobre Márquez no las tienen todos los integrantes del Gobierno Petro. El alto consejero para la paz, Otty Patiño, le dijo a SEMANA: “Lo último que oí era que lo iban a operar de la cabeza. Después se me desapareció del radar. Posteriormente, supe que estaba vivo, pero no sé en qué estado. Supongo que está vivo, pero no está en condiciones médicas para dirigir un grupo armado”. Es decir, si bien la cirugía de la cabeza no lo mató, lo habría dejado con limitaciones. “Desconozco su evolución”, afirmó Patiño.
SEMANA le preguntó a Patiño si su despacho examina la opción de que Márquez hubiera escapado rumbo a La Habana tras la captura de Nicolás Maduro. “Es la hipótesis más remota. Su estado de salud no está como para que esté en Cuba”, respondió.

Además, tras lo ocurrido en Venezuela y la crisis cubana, la isla difícilmente estaría dispuesta a recibir a un jefe guerrillero por el que Estados Unidos ofrece hasta 10 millones de dólares de recompensa. El jefe negociador del Gobierno con la Coordinadora del Pacífico, Armando Novoa, fue más conciso: “No tengo ninguna información sobre el personaje desde octubre de 2024”.
Si Márquez está vivo, se esconde hasta de su propia sombra. Tiene enemigos por todos lados, entre ellos la Justicia colombiana, que sumó a su rosario de condenas una por 37 años de cárcel a raíz del asesinato de cuatro militares en Turbo, Antioquia, el 2 de julio de 1997.
