A aproximadamente 105 kilómetros de Tunja, la capital de Boyacá, se encuentra la puerta de entrada a uno de los secretos mejor guardados del departamento: el Valle de Tenza, un territorio que sobresale por su extraordinaria biodiversidad y su riqueza cultural ancestral.
En este emblemático escenario, dentro de la provincia de Neira, se ubica el municipio de Macanal, conocido popularmente como la “tierra de las esmeraldas” o la “ciudad jardín”.

El trayecto hasta esta población boyacense desde Bogotá toma menos de 4 horas, aunque la duración puede variar según varios factores como el punto y la hora de salida, el tráfico, las condiciones climáticas, el estado de las vías y el número de paradas que se realicen si se viaja en vehículo particular.
Al llegar allí los viajeros descubren un destino que parece detenido en el tiempo, rodeado de paisajes que evocan escenas de película o cuentos de hadas, donde la naturaleza es la gran protagonista entre charcos, cascadas, montañas llenas de verde y vistas fascinantes.
Explorar Macanal es sumergirse en un territorio lleno de historias relacionadas con esmeraldas y vestigios de dinosaurios.
Uno de los atractivos que más atrae a los visitantes de este municipio de Boyacá, es el Sendero La Esmeralda, un recorrido de 1.800 metros, de baja dificultad, que cuenta con 11 estaciones. En cada una, un guion interpretativo aborda temas como la cultura ancestral, las costumbres locales, los mitos y leyendas, así como experiencias sensoriales que invitan a conectar con el entorno natural.
Este sendero se encuentra localizado exactamente en la vereda La Vega, a una altitud de 1.866 metros sobre el nivel del mar y a 10,4 kilómetros del parque principal de Macanal.
Durante la caminata los viajeros tienen la oportunidad de descubrir el emblemático Embalse La Esmeralda, una obra de ingeniería de los años 70′ que cautiva con sus aguas de color esmeralda, que proporcionan potencial hidráulico a la central hidroeléctrica de Chivor y a municipios como Macanal y Almeida.

En este sitio de interés, rodeado de imponentes montañas, es posible disfrutar paseos en lancha, recorrer senderos ecológicos y realizar avistamiento de aves, entre otras actividades que permiten apreciar su riqueza natural y reconocer su importancia para la región.
Como parte de los paseos en lancha, los visitantes pueden descubrir las siete cascadas que alberga el lugar, entre ellas la Cascada del Amor, donde el encuentro entre el agua y la roca forma la silueta de un corazón, detalle que dio origen a su nombre.
