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| 10/4/2016 8:51:00 PM

El silencio de César Gaviria

El ex presidente, líder y uno de los promotores más vociferantes del Sí, no ha dicho ni una sola palabra después de que ganó el No.

En cuestión de 48 horas, el panorama para el expresidente César Gaviria dio un inesperado giro. Durante el último mes se echó a los hombros la campaña por el Sí en el plebiscito, recorrió el país de norte a sur y de oriente a occidente para conquistar la victoria en las urnas. Es probable que antes del 2 de octubre la palabra derrota no se hubiera atravesado en su cabeza.

Sin embargo, para su sorpresa, y la de muchos, incluso de quienes proponían el No, el acuerdo de paz fue rechazado por el voto popular. Desde cuando se conoció el veredicto de las urnas, el expresidente guardó silencio. Ni una sola reacción. Es más, el lunes, Gaviria viajó fuera del país.

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Este miércoles, otros dos expresidentes acudirán a la Casa de Nariño donde serán recibidos por Juan Manuel Santos: Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. No deja de ser paradójico que las soluciones, ahora, pasen por los dos exmandatarios a los que Gaviria se enfrentó en la campaña al plebiscito.

Desde cuando Santos le encomendó liderar la campaña del Sí, Gaviria fue quizás el dirigente más vociferante, y el que se encargó de controvertir los argumentos de Uribe y Pastrana, y lo hizo sin escatimar adjetivos.

Sus entrevistas fueron polémicas. Gaviria planteó escenarios apocalípticos de lo que sería un hipotético triunfo del No. “Es duro decirlo, pero volvería la guerra”, dijo a varios medios, incluido SEMANA. Aseguró que era falso que se pudieran renegociar los acuerdos y advirtió que “si llegaran a renegociarse, eso ocurriría en otro gobierno y no sabemos si para entonces las partes estén dispuestas a hacerlo”.

Aprovechó la campaña para despacharse contra sus rivales políticos. "Con los criterios del vicepresidente no habría paz en Colombia. Es increíble lo que está diciendo, ”aseguró en respuesta a la entrevista que Vargas le había dado a Semana expresando sus reparos.

Ahora, las decisiones que el país espera y demanda con urgencia para salir del limbo y de la incertidumbre generada por la victoria del No en el plebiscito, parecen no pasar por el consejo de Gaviria, quien pasó de ser un hombre clave para el presidente Santos a uno de los más golpeados tras el fracaso de la refrendación.

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Hace seis años, Gaviria venía de haber liderado una férrea oposición al presidente Álvaro Uribe. Santos representaba la continuidad. Pero una carta del expresidente liberal, antes de la segunda vuelta, promovió la creación de la Unidad Nacional en torno a Santos, al señalar que de llegar a la Casa de Nariño su gobierno sería muy diferente al de Uribe.

Desde ese momento Gaviria se convirtió en más que un aliado de Santos, casi en un talismán. Sobre todo a la hora de las elecciones, campo en el que Santos ha necesitado siempre más de un empujón.

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En el 2014, luego de perder la primera vuelta de las presidenciales, Santos recurrió a Gaviria y lo nombró su jefe de debate para conquistar la reelección. Todo fue un éxito. Muchos le adjudican a Gaviria gran parte del triunfo del mandatario en la segunda vuelta. Su nombre se convirtió en sinónimo de triunfo.

Después, las relaciones Santos–Gaviria tuvieron roces. El que más se recuerda por culpa de la elección de contralor. Gaviria tenía de candidato a Gilberto Rondón, pero Santos le hizo el guiño a Edgardo Maya Villazón. Después se repitió la fricción en la terna para fiscal, cuando el presidente dejó por fuera a Jorge Fernando Perdomo.

Para el plebiscito, sin embargo, Santos volvió a recurrir a la fórmula ya conocida. Le encomendó a Gaviria la misión de recorrer el país para convencer a los colombianos de la importancia de legitimar en las urnas el acuerdo final de paz al que lleguaron el Gobierno y las FARC. Pero también lo puso como el coordinador de las diferentes campañas, las del Polo Democrático, Cambio Radical, los verdes, los conservadores, La U y los liberales alrededor de la paz.

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La primera misión, la de recorrer el país, la cumplió. Cada día aparecía en un rincón diferente del territorio. Muchas veces con recursos de su bolsillo. La segunda fue más compleja. De entrada fue desautorizado por los dirigentes de Cambio Radical, por los conservadores, los que se negaron a estar bajo el paraguas del expresidente liberal.

En campaña arremetió contra Uribe, contra Pastrana, contra el exprocurador Alejandro Ordóñez. Pero los resultados del plebiscito lo pusieron entre los perdedores. Es más, en su casa, Risaralda, el No sacó más votos que el Sí. La incógnita es qué hará Gaviria en la coyuntura que viene. Por el momento, Gaviria se fue en silencio.

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