Eloy Yebra, Críspulo Cabezas) son tres niños de 15 años que viven en un barrio en las afueras de una gran ciudad española. Nunca se sabe de cuál ciudad se trata pero el dato parece irrelevante si se tiene en cuenta que la mayor parte de la historia transcurre en ese vecindario, donde predominan los problemas, la inseguridad y la pobreza. Los protagonistas, como muchos de su edad, se enfrentan a las inquietudes que nacen ante la cercana posibilidad de estar con mujeres. Desde fotografías de modelos y mujeres de cartón hasta las imágenes de los noticieros, que muestran los centenares de turistas que exhiben su cuerpo sin ningún pudor en las playas españolas, incitan a Javi, Manu y Rai a que el sexo sea su tema predilecto. El ingenuo debate entre ellos sobre la forma adecuada para llevar a las mujeres a la cama, en apariencia, puede ser el centro de la historia. Pero detrás de esa obsesión la historia explora los temores, los sueños, el futuro incierto de los menores y los problemas que tiene cada una de sus familias en medio de la drogadicción y la prostitución. Los tres quieren salir del barrio, aunque sea para ir a las playas que tanto han visto por televisión, pero no es tan fácil. La cinta del director Fernando León de Aranoa cobija una realidad que puede estar presente en muchos lugares del mundo. Barrio puede transcurrir en España, o en Colombia. Guardando proporciones, el escenario tiene muchas similitudes con el de la película La vendedora de rosas, de Víctor Gaviria. Si bien es cierto que no hay tanta violencia ni el lenguaje de los personajes es tan agresivo como en la película colombiana, en Barrio robar y vivir del dinero fácil se presenta como una alternativa para los jóvenes en medio de un mundo que no les ofrece mayores posibilidades. Las calles también se convierten en una opción para lograr sus sueños aunque vivan en el permanente conflicto sobre lo que pueda estar bien o lo que pueda estar mal. Ganadora de tres premios Goya en 1998 y nominada a mejor película en el Festival de San Sebastián en el mismo año, Barrio no sólo explora la amistad de los tres jóvenes y sus posiciones ante la vida sino que también condensa una realidad que está cerca de todos, hasta en los países más civilizados, aunque muy pocos lo adviertan. Inocencia robada Alice Marano (Claire Danes) y Darlene Davis (Kate Beckinsale), dos mujeres que comparten una gran amistad desde que eran niñas, deciden hacer un viaje para celebrar el grado de la preparatoria. Alice considera que Tailandia es el lugar perfecto para el viaje y no Hawai, como se lo hacen creer a sus padres. Desde ese instante todo empieza a salir mal. Luego de conocer Nick Parks (Daniel Lapaine) las vacaciones toman otro rumbo. Allí la historia se parte en dos repentinamente para dar paso al drama que las mujeres deben padecer en una prisión en Bangkok tras ser acusadas de tráfico de heroína. No se sabe si son o no culpables. Pero hay que advertir que la prioridad del director Jonathan Kaplan, el mismo de Acusados, no es profundizar en el sufrimiento de quienes viven en prisión, justa o injustamente, sino plantear hasta dónde puede llegar la amistad en situaciones tan extremas. Por ello no se debe comparar el drama de Alice y Darlene dentro de la prisión con historias que han explorado la rutina, el tedio y las injusticias de las cárceles y que se han convertido en importantes referentes en el tema como Alas de libertad, Sueños de fuga, Expreso de medianoche o En el nombre del padre. Tampoco se debe esperar un revelador panorama de lo que puede sucederles a las 'mulas' en ese país asiático. Es una historia que gira alrededor de la complejidad de las relaciones humanas. En una situación en la que cada protagonista ya no sabe si puede confiar en la otra, las dos dependen de lo que pueda hacer por ellas Hank Greene (Bill Pullman), un abogado que busca sacarlas del lugar. Inocencia robada pone en tela de juicio los límites que separan a la verdadera amistad de la traición.