Expulsados del Paraíso Una novela sobre los primeros españoles en América, contada como las mejores aventuras. espues de su primer viaje a las Indias, Colón regresa a España para dar noticia del descubrimiento, dejando en La Española a 39 hombres con la misión de levantar el Fuerte de la Navidad que será la primera avanzada cristiana en las tierras del Gran Kan. Domingo Pérez, marino vizcaíno, fue uno de ellos. Domingo Pérez existió. Y es probable _así lo cree José Manual Fajardo_ que haya escrito a su hermano menor una carta reveladora de ese momento único en que se encontraron los dos mundos. "Ayer partieron las naves". La carabela del Almirante zarpó de La Española el jueves 3 de enero "del año del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil cuatrocientos y noventa y tres". Sus hombres quedaron con víveres en abundancia, pan para un año y vino para hartarse. Ante sus ojos tienen el espectáculo más fabuloso que puedan imaginarse: los colores de los pájaros y de las flores, los olores, las criaturas sin nombre. Sin embargo, todo es ajeno, nada saben sobre muchas cosas y los invade la soledad y el desánimo. Por eso se refugian en el trabajo agotador que implica la construcción de la fortaleza; aunque los indios que han conocido son pacíficos y bastante ingenuos, es mejor prever. Un día reciben la visita del cacique Moguacanainambó, súbdito de un gran señor de nombre Caonabó, cuyo reino se halla tierra adentro, junto a un gran río, el Yaqui, del cual, les cuenta, sacan oro en abundancia. Los indios ya saben el valor que los dioses blancos le dan al oro, por ser éste cosa turey, que en su lengua quiere decir cosa que viene del cielo: nada más natural que ellos, que también son turey, amen los dones celestiales. Desde luego, no eran dioses, eran simples vascos, segovianos, cordobeses, murcianos, sevillanos, dispuestos a todo con tal de conseguir el precioso metal y salir de "los sinsabores y apreturas" de la pobreza. Se desata, entonces, la fiebre del oro con sus inevitables consecuencias: envidia, traición, crimen, esclavitud. El paraíso duró bien poco; la utopía fue rápidamente envilecida. Las indias con sus hermosos cuerpos desnudos y su inocencia eran ya demasiado para aquellos cristianos, representantes de la 'religión verdadera': "¡No seáis majadero! Yo no veo más mujer que ésta y si no tiene pudor en mostrar sus vergüenzas no habrá de tenerlo en hacer entrega de ellas'. Mucho se ha hablado del exterminio, sin precedentes en la historia de la humanidad, que significó la conquista de América; mayor e incluso peor que el de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. También de la capacidad de oír al otro, de entenderlo, de saber que cada cultura es importante e insustituible, descubierta por la etnografía, esa conciencia culpable de los imperios: un invento bastante tardío. Una actitud que posee el narrador de esta ficción _el novelista es moderno, es español_ y que lo hace ser crítico sobre la barbarie que producen y sensible a la belleza del otro, a la voz mayanimacaná _no me mates_, a la dulzura de la india Nagala. Actitud que comparte con otro personaje inolvidable, Luis de Torres, judío converso, políglota, quien aprende la lengua de los indios y viene huyendo de la Inquisición, lo que demuestra la heterogeneidad de los conquistadores: "Hermosa libertad la que ofrecéis a estos indios: poder elegir entre la miseria o la inquisición". No obstante, el gran mérito de esta obra no reside en una posición acertada _que la tiene_ sobre la realidad de la conquista. La política y la antropología siempre vienen después: el poder de la literatura es el de la presencia_ reales presencias, dice Steiner_, el de su capacidad para hacernos creer que estuvimos allí, como si lo hubiéramos vivido realmente, como si hubiéramos sido testigos de excepción. En este caso, de un instante decisivo: nuestro nacimiento, nuestro parto doloroso y traumático en la historia. Recuperar nuestra fundación como una experiencia, no como un saber, es lo que le debemos al novelista José Manuel Fajardo. Quien de paso nos recuerda que, aparte de la tragedia, la conquista fue también el lugar de la aventura. De la más pura aventura. Nota: Esta novela, publicada en España en 1996, tuvo muy buena acogida: pronto agotó su edición. A Colombia llegó el año anterior y ha pasado inadvertida. La visita a Bogotá de su autor esta semana, es un feliz pretexto para recuperarla. n Novedades Gabriel García Márquez Por la liebre Norma, 1999 335 páginas Una nueva recopilación de la obra periodística de Gabriel García Márquez, comprendida entre los años 1974 y 1995, y hecha por él mismo. Se puede decir que es su último legado como reportero, la actividad que lo vinculó más tarde con la literatura. A simple vista es una selección más de textos del Nobel colombiano, pero hay artículos realmente a los que nunca se ha tenido acceso, y que dan un importante testimonio en la profesión. Varios de los textos que componen esta obra fueron publicados en los años 70 en Alternativa, la revista de izquierda que tanta influencia ha tenido en el periodismo colombiano contemporáneo. El título del libro, Por la liebre, es una expresión que se empleaba antes para denominar el trabajo periodístico a destajo y que hoy se puede comparar con el llamado freelance en los medios de comunicación. Hay testimonios como el del Che Guevara en el Congo, sobre Angola, sobre la guerra de Vietnam, y una crónica sobre la muerte de Miguel Enríquez bajo la dictadura de Pinochet en Chile. Germán Espinosa Crónicas de un Caballero Andante 1958-1999 Ediciones Aurora, 1999 431 páginas $ 21.000 "Nada hay más viejo que el periódico de ayer". Esta reflexión no es válida para personas como Germán Espinosa quien, cuando ejerció el periodismo, asumió sus crónicas con la intención de hacer un trabajo perdurable que trascendiera "el hecho vertiginoso". Crónicas "demasiado literarias" en su oportunidad y que le acarrearon un paso efímero por diversas publicaciones, y que hoy, paradójicamente, constituyen su mejor virtud. En 1978, el premio Nobel Günther Grass habla sobre el compromiso del escritor ante un enardecido auditorio en la Universidad de Kenia. La celebración del Halloween vista desde una enriquecedora perspectiva histórica. Los nadaístas irrumpen en la solemne República de Colombia: tres crónicas para destacar en un libro en el que abundan las buenas crónicas.