Ningún otro músico colombiano como Rafael Puyana está en condiciones de presentar una carrera internacional tan sólida, deslumbrante y especialmente seria y coherente. De ello da fe la reedición de este disco, que contiene material grabado en Londres y Nueva York entre los años 1962 y 1963 y que acaba de aparecer en el mercado internacional dentro de la colección Mercury living presence. Varias cosas hay que admirar escuchando este CD tres décadas más tarde de su internacionalmente aplaudida aparición en el formato de acetato. La primera es la vigencia de su postura estética frente a un repertorio, que en ese momento era una especie de revelación para el oído del siglo XX porque revivió compositores olvidados y cubrió desde el renacimiento tardío con una selección de obras de Girolamo Frescobaldi (1583-1643), el barroco temprano ilustrado en el Balli d'Arpicordo de Giovanni Picchi (1600-1625), el esplendor del barroco con Telemann (1681-1767) hasta dos de las más grandes personalidades de la música dieciochesca: Domenico Scarlatti (1685-1757) y Carl Philip Emanuel Bach (1714-1788). En segundo lugar esta hora y 14 minutos de música ponen en relieve las grandes virtudes de Puyana como intérprete, por su severidad en el momento de trabajar la 'ornamentación', por el buen gusto en la 'registración' del clavecín, por su gusto en el fraseo y su legendario sentido rítmico, particularmente apreciables en obras del compromiso y exigencia de L'intavolatura di Balli d'arpicordo (Picchi), la colección de Douze Partite sopra l'Aria de Ruggero (Frescobaldi), tres sonatas (Scarlatti) y especialmente en su imaginativa interpretación de Les Folies d'Espagne (Bach). Finalmente habría que decir que los ingenieros de sonido de la Universal (antigua Polygram) parecen haber trabajado la 'remasterización' de los originales con un cuidado infinito para entregar al mundo un disco que, tres décadas más tarde, no pierde ni frescura ni vigencia, con la pureza de sonido y la atmósfera sonora absolutamente admirable de uno de los más grandes artistas que ha dado Colombia en el siglo que termina n Novedades discográficas Con la a Arrau, con la b Brendel y Beethoven Great Pianists of the 20th Century Claudio Arrau III & Alfred Brendel II Philips dos álbumes de la colección Great Pianists of the 20th Century con dos monstruos sagrados: el chileno Claudio Arrau (1903-1991) y el austríaco Alfred Brendel (1931). Dos paradigmas de la escuela pianística alemana que amerita cada uno de ellos tres álbumes dobles. Estos que se reseñan son III de Arrau y II de Brendel. El de Arrau es un manifiesto de su versatilidad a través del tiempo. Contiene grabaciones realizadas entre 1951 (La maja y el ruiseñor de las Goyescas de Granados) y 1990 (Momentos musicales de Schubert). Recorre desde el clasicismo de la Fantasia KV 475 de Mozart hasta el impresionismo el libro II de Imágenes de Debussy. El eje del álbum es el romanticismo de Chopin; abre con su versión de los 24 Preludios op.28, dos Preludios independientes y 2 Nocturnos Op.48; que ilustran su 'entender' de la obra del compositor polaco, al poner su técnica deslumbrante al servicio del ideario del siglo XIX, también evidencia su agudo sentido analítico en el dominio formal, la justa dosis de expresión y, en algunos casos, la turbulencia que exigen algunas de estas partituras (Preludio en re menor). El segundo está consagrado a Beethoven en las manos de Alfred Brendel. Baste decir que ningún otro pianista de la segunda mitad de este siglo está tan asociado con Beethoven como él. Ofrece tres catedrales del arte beethoveniano de madurez: las sonatas Hammerklavier y la Op. 111 y las monumentales 33 Variaciones Diabelli. Se complementa con las Variaciones sobre la Stessa, la stessisima de Salieri y 6 bagatelas Op.126. Son más de dos horas de gloriosa y apabullante interpretación que dan testimonio de su aproximación intelectual a Beethoven, dominio de la forma (ojo al Adagio molto semplice e cantabile de la Op.111), y hasta de facetas irónico-humorísticas de su acercamiento al compositor alemán. Un álbum que amerita tomar prestada una frase que pone de relieve su autoridad: "Cuando Brendel toca la sonata Hammerklavier el oyente atento sabe más sobre la obra que tras leer una docena de libros". La música fue grabada en Londres y Nueva York en1962 y 1963