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Colombia en la OCDE: ¿El Banrep se comportará como sus nuevos pares?

Por: Igal Magendzo

La economía sigue agónica, el mercado laboral muy débil y la inflación se consolida por debajo de la meta del Banco Central.


El Banrep ha sido uno de los bancos centrales que más ha reducido la tasa de política monetaria en el continente desde el comienzo de la pandemia por la covid-19.

El presente ciclo bajista ha sido, hasta ahora, de 250 pb hasta 1.75%, ligeramente por debajo de los 275 pb en México, pero muy por encima de los 125 pb en Chile y los 150 pb en EE.UU. Esto, junto a un adecuado manejo de expectativas, que es posible solo gracias a la indiscutible credibilidad con que cuenta el Banco Central, ha llevado a que las tasas de corto plazo de mercado también han sido de las que más han caído en América.

¿Significa lo anterior que la tarea está cumplida? No, ya que tanto las tasas de interés de más largo plazo como las reales a todos los plazos han caído menos que en otros países comparables.

Por una parte, las primas por riesgo han aumentado: en efecto, las agencias de riesgo han cortado la nota crediticia sobre la deuda soberana y los credit default swaps han ido al alza. Volver a crecer lo antes posible es fundamental para que la percepción de riesgo baje.

También, y no menos importante, como las expectativas de inflación han caído dramáticamente las tasas de interés reales han bajado considerablemente menos que las nominales y menos que en otros países. Este es el verdadero costo del financiamiento.

La economía sigue agónica, el mercado laboral muy débil y la inflación se consolida por debajo de la meta del Banco Central. En la excepcional situación actual resulta necesario proveer de crédito barato a empresas y hogares para mantener el motor de la economía andando y poder volver a arrancar lo antes y más rápido posible.

Es por esto que finalmente, como lo han hecho la mayoría de los bancos centrales de la OCDE, el Banrep debiese llevar la tasa rectora lo más abajo posible y seguir usando herramientas heterodoxas como la compra de instrumentos en el mercado secundario.

¿Significa todo esto que el Banrep se va a comportar como sus pares de la OCDE? Es bien probable que no.

En la última reunión de política monetaria los siete miembros de la Junta votaron por mantener la tasa en 1,75%, con lo que es bastante difícil que se presenten nuevas reducciones. Además, la actualización de pronósticos del equipo técnico tuvo un tono menos pesimista con revisiones al alza para la actividad y la inflación. No se cierra definitivamente la puerta para nuevos ajustes, pero la probabilidad que ocurra es bastante baja.

Uno de los factores que podría llevar al Banco Central a retomar la senda bajista tiene que ver con la posibilidad de una segunda ola de contagio. En un escenario en el que aparecen nuevamente las medidas de confinamiento se genera un sesgo expansivo sobre la política monetaria.

En todo caso, hay argumentos para ser cautos. Quizás el más importante, pero no el único, es la estabilidad de la banca, cuyas utilidades son menores mientras menores son las tasas de interés.

Otros argumentos que han aparecido en las discusiones al interior de la Junta Directiva tienen que ver con los riesgos de salida de capitales ante menores tasas en Colombia, cosa que no ha ocurrido.

Y por último, está el escepticismo sobre la efectividad de la tasa de política monetaria en las condiciones actuales. Pero este debiese ser un argumento para actuar con mayor contundencia y así contrarrestar el profundo shock.

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*Igal Magendzo, socio fundador de Pacífico Research