Jorge Iván González, director de Planeación Nacional, dice que este plan de desarrollo tiene un nuevo lenguaje.
Jorge Iván González, director de Planeación Nacional, dice que este plan de desarrollo tiene un nuevo lenguaje. - Foto: Alexandra ruiz

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Colombia, un país de riquezas con gente muy pobre, es lo que retrata de nuevo el Plan de Desarrollo para el cuatrienio

El río Atrato, lleno de exuberancia y a su alrededor hogares sin acueducto, en viviendas precarias y escuelas sin internet. Situaciones como estas fueron las que halló el director de Planeación al recorrer el país con el fin de construir el Plan de Desarrollo para el cuatrienio.

Una cosa es poner la pobreza de Colombia en una cifra, 39 por ciento, y otra muy distinta es ver su rostro en vivo. Esa vivencia es una de las que más ha sorprendido a Jorge Iván González, director de Planeación Nacional, quien recorre el país para recoger las realidades que viven los colombianos de todas las zonas de la geografía y poder así formular el proyecto de ley del Plan de Desarrollo para el cuatrienio del Gobierno del presidente Gustavo Petro, del cual fue presentado el borrador esta semana.

Con 1.048 billones de pesos, que serán puestos desde lo público, más la expectativa de una inversión privada, por 949,7 billones de pesos, se moverá el Gobierno en los próximos cuatro años, con la meta de hacer de Colombia ‘una potencia mundial de la vida’, según el título del Plan de Desarrollo 2022-2026.

Ordenar el territorio alrededor del agua, lo que implica desde hacer acueductos para llevar agua potable a sitios en los que la población nunca ha tenido una llave en su cocina o su baño, hasta hacer la tarea en infraestructura para dejar atrás episodios como el de La Calera, en el centro del país, que está atrapada en la inundación, está entre las apuestas anotadas en el borrador del Plan de Desarrollo. Descarbonizar los sectores productivos de aquí al 2050; dar una lucha frontal contra el hambre, con estrategias basadas en la producción agropecuaria; reducir la pobreza monetaria desde el 12,2 por ciento en donde está ahora, a un rango de entre 6,2 y 10,4 por ciento son algunas de las apuestas anotadas en el borrador del Plan de Desarrollo.

El documento, que siempre es visto como un ‘árbol de Navidad’ que llega en noviembre, incluye todo el esqueleto para armar la política del cuatrienio, y, según expresó el director de Planeación, tiene ahora un cambio de lenguaje, con lo cual ya no se habla de fumigar la coca con glifosato sin establecer antes la manera en la que se va a reemplazar la alta rentabilidad que les genera a los que están metidos con el cultivo ilegal.

Así sustentó Jorge Iván González el Plan de Desarrollo.

SEMANA: ¿Qué es lo que más le ha impresionado de Colombia, con base en lo que ha visto en vivo en las regiones?

JORGE IVÁN GONZÁLEZ: Las profundas desigualdades. Conocía el país, pero ahora es ver en un lado la pobreza y en el otro la exuberancia de recursos naturales. Uno mira la fuerza y dimensión del río Atrato y a la vuelta están los hogares de los alrededores sin acueducto, con su gente en viviendas precarias y escuelas sin internet.

Sociedades tan ricas en petróleo que le han entregado sus recursos naturales a Colombia y viven en extrema pobreza. Uno se pregunta cómo es que Buenaventura y Cartagena juntas, moviendo el 90 por ciento de la carga en el país, tienen poblaciones tan pobres. De las 1.800 mesas de trabajo que llevamos en las regiones hemos extraído un material potente de necesidades, pero menciono el tema de las vías terciarias, que es una preocupación que aparece por todos lados. Avanzamos en proyectos 4G, pero descuidamos las vías en los pueblos.

SEMANA. ¿Qué significa ordenar el territorio alrededor del agua? Suena a ‘resetear’ todo el país...

J.G.: Es avanzar hacia una articulación de los planes de ordenamiento territorial, pues no cumplen su objetivo. Al pensar en la sostenibilidad de las ciudades surge el tema del agua, algo que parece evidente, pero no se ha planteado de forma explícita. Cuando se dice “vamos a ordenar el territorio alrededor del agua” hay asuntos complicados como las inundaciones en La Mojana, la recuperabilidad en el río Magdalena. Implica acceso a acueductos, al hábitat, a la vivienda.

SEMANA: Se tiene la percepción de que este Gobierno va a regalar la plata (subsidios). ¿Cómo garantizarán el derecho a la alimentación?

J.G.: Lo que decimos es que es absurdo que Colombia esté importando 15 millones de toneladas de alimentos, si tenemos la oportunidad de hacer una reforma del sector agropecuario que pasa por la compra de tierras, por la creación de dinámicas productivas para que el maíz de Colombia pueda competir con el maíz gringo. Para ello, el presidente Gustavo Petro ha insistido mucho en una frase de Mariana Mazzucato y es que si queremos distribuir, tenemos que generar riqueza. No se trata solo de repartir plata, pues no se puede hacer si no se genera. Es una combinación de generación de riqueza y distribución.

Hay que reconstituir la productividad agropecuaria y empezar a generar alimentos en el territorio, y no porque se vayan a cerrar las fronteras, sino porque la producción de alimentos y la cadena agropecuaria y agroalimentaria en Colombia es productiva y es igualmente competitiva a nivel internacional.

SEMANA: Sobre metas concretas, el catastro multipropósito es clave para todo y en el campo solo va en 9 por ciento. ¿Con qué cifra se compromete?

J.G.: Lo que hemos definido son índices, porque llegar a las metas depende de muchas cosas: a veces de decisiones políticas, de institucionalidad pública, en fin. Podemos decir que en el catastro gran parte del éxito depende del Estado, pero aún no hemos puesto la meta. No creemos que en todos los índices se requiere una meta. Por ejemplo, en deforestación, las metas que tenía el Gobierno Duque eran tristes, pasar de deforestar tanta cantidad a deforestar menos. En varios temas decidimos hablar de rangos. Se puede apuntar a reducir la pobreza como estrategia, pero eso depende de variables multidimensionales.

SEMANA. En reducción del desempleo tampoco tienen una meta. ¿También es porque se trata de un tema triste?

J.G.: Pobreza, desempleo, son metas tristes, porque el ideal sería que no existieran. Lo que haremos será evaluar cada año para establecer los avances. Hay variables que dependen de circunstancias complicadas en las que la capacidad de acción del Gobierno es limitada. Por ejemplo, cómo vamos a saber qué va a suceder con la devaluación del peso en tres años. Si sigue muy fuerte y continuamos importando alimento, se afectará más la línea de pobreza.

SEMANA: ¿Cuántas reformas hay en el plan? ¿Juntarán algunas, la pensional con la laboral, por ejemplo?

J.G.: Desde el punto de vista de la seguridad social quisiéramos presentar no una sola reforma, sino un paquete en el que cada tema tenga autonomía. Con las dinámicas que llevamos hasta ahora, el Ministerio de Salud quiere presentar su reforma rápido, pero lo que quisiéramos es algo más articulado, que lo laboral no sea distante de lo pensional.

SEMANA: La inseguridad tiene muchas caras y es uno de los asuntos que más preocupa a los colombianos. ¿Cómo la abordan en el Plan de desarrollo?

J.G.: Tenemos una inseguridad que está muy asociada al control del territorio, a la minería ilegal, a la deforestación, a la coca. Hay otra violencia que es la urbana, que también es diversa. Lo que estamos diciendo es que el primer elemento de la seguridad humana es el respeto por la vida, la reducción de muertes violentas asociadas a criminalidad, robos, accidentalidad. Hay muchas modalidades de homicidio, las dinámicas de los grupos armados son distintas. Una cosa es el ELN, otra las disidencias de las Farc, otra cosa es el Clan del Golfo. Aceptar que hay una diversidad y una pérdida de control del territorio por parte del Estado es el arranque para abordar la inseguridad. Saber que no se logra la paz solo con intervenciones militares, sino que hay que ir a la par con una posibilidad de que las comunidades puedan generar los excedentes y disfrutarlos. Es un lenguaje distinto.

SEMANA: Hablan de democratizar el crédito, la digitalización, ¿qué tan alcanzable es eso?

J.G.: Queremos mecanismos crediticios que permitan mejorar las potencialidades productivas. Las tasas de interés en Colombia son muy altas y con las medidas del Banco de la República de incrementar las tasas de referencia, el panorama es cada vez más difícil. En la lista de objetivos está mover la banca pública, de manera que los intereses no sean tan altos. Ahondar en la discusión de cómo se ordena el sistema financiero internacional para enfrentar los costos altísimos de la deuda pública. Todos estamos de acuerdo en que el gota a gota es un desastre, pero el sistema financiero nuestro no tiene la capacidad de responder para competir con esas aparentes facilidades.

Este plan se llama ‘Colombia, potencia mundial de la vida’. Queremos llegar a que los indicadores giren en torno ala vida.