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Aves currucutú en dosel de caucho.
Aves currucutú en dosel de caucho. - Foto: Instituto SINCHI.

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Con variedades de caucho más productivas y ambientalmente resilientes se combate la deforestación en el Caquetá

Alrededor de 1.250 familias productoras de látex en San Vicente del Caguán y otros municipios se benefician de los resultados de un estudio del Instituto SINCHI para el mejoramiento genético del árbol de caucho.

Más de 100 líderes globales y unos 80 países se comprometieron a acabar con la deforestación y a reducir en 30 por ciento las emisiones de metano para el 2030, como parte de los acuerdos firmados durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se llevó a cabo recientemente en Glasgow, Escocia.

Pero la buena noticia es que en Colombia ya se cuenta con alternativas agroforestales que pueden contribuir significativamente para lograr esos objetivos, y una de las más prometedora son los sistemas de producción con caucho (Hevea brasiliensis) que adelanta el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI en el departamento de Caquetá, para contribuir con la conservación de la biodiversidad y la recuperación de los servicios ecosistémicos en los paisajes deforestados de la Amazonia colombiana.

Caquetá es el primer departamento cauchero del país, posee las plantaciones más antiguas y diversas y tiene la mejor infraestructura agroindustrial para la transformación del caucho. Esto se debe a que hace 60 años el desaparecido Incora (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria) fomentó este sistema agrícola como alternativa a los cultivos ilícitos; sin embargo, la base genética de la especie H. brasiliensis, que aún perdura en la región, posee bajos rendimientos productivos, altos problemas fitosanitarios y una baja capacidad para proveer servicios ambientales.

Justamente atendiendo esa necesidad de los productores de caucho, el Instituto SINCHI ha liderado desde hace más de 15 años diferentes investigaciones con un enfoque agroambiental, orientado no sólo al mejoramiento de la base genética del cultivo, sino al diseño de sistemas agroforestales biodiversos que puedan recuperar y mejorar los ecosistemas deforestados.

Cuando comenzamos esta investigación en 2008, nos encontramos con una ‘praderización’ alta en Caquetá, muchas zonas de pasturas abandonadas y el paisaje estaba dominado por coberturas degradadas porque hace 60 años los productores tumbaban el bosque para meter ganado o cultivar caucho, pero con un nulo o bajo manejo técnico debido a que se creía que ‘el caucho crece solo’”, explica el biólogo Armando Sterling Cuéllar, investigador del Instituto SINCHI. Se fueron a esos potreros donde no crece nada, ni la maleza, y sembraron 207 variedades nuevas con el objetivo de validar que estas variedades promisorias pueden ser más productivas, proveer servicios ecosistémicos, combatir la deforestación y conservar la biodiversidad.

El estudio contempla la introducción de 9 variedades del árbol de caucho provenientes de procesos de mejoramiento genético realizados en Brasil, Perú y Guatemala, las cuales se encuentran sembradas en 15 hectáreas experimentales ubicadas en los municipios de Florencia, Belén de los Andaquíes y San Vicente del Caguán. Asimismo, se clonaron 198 variedades colombianas de origen franco élite, es decir, árboles que han crecido de manera natural en fincas productoras sin que se conozca sus progenitores, y que han demostrado tener un mayor rendimiento en la producción de látex y una mayor tolerancia a plagas y enfermedades. Estas variedades se encuentran en 30 hectáreas experimentales de El Paujil, San Vicente del Caguán y Belén de los Andaquíes.

Los predios de estos ensayos son principalmente de pequeños productores y algunas fincas tradicionales de caucho que están agremiadas en la Asociación de Reforestadores y Cultivadores de Caucho del Caquéta (Asoheca), una organización sin ánimo de lucro con más de 20 años de trayectoria, que agrupa a más 1.000 familias productoras en los 16 municipios del departamento.

Beneficios agroambientales

La investigación, liderada por Instituto SINCHI en alianza con Asoheca, la Gobernación del Caquetá, a través de la Secretaría Ambiental y de Agricultura, y los programas de Ingeniería Agroecológica y Biología de la Universidad de la Amazonia, es un proyecto de largo aliento que tras 12 años de ejecución comienza arrojar los primeros resultados favorables.

Los estudios han demostrado el alto potencial ecológico que poseen estas nuevas variedades vegetales para conservar la biodiversidad en territorios con altas tasas de deforestación, restaurar la calidad de los suelos degradados y mitigar los efectos del cambio climático, lo que permite sugerir que los productores de caucho pueden ser incluidos en una estrategia de pago por servicios ambientales y en cadenas de valor de bioeconomía, como un valor agregado a la producción del látex en la Amazonia colombiana.

Por ejemplo, para combatir el calentamiento global derivado de cambio climático, los investigadores identificaron sistemas de producción con caucho asociadas a tres nuevas variedades (FDR 5788, GU 198 y FX 3899 P1) que tuvieron una mayor capacidad para el secuestro de CO2 de la atmósfera, entre 40 por ciento y 150 por ciento más de acumulación de carbono en la biomasa aérea de los nuevos árboles, en comparación con los sistemas tradicionales.

Guacamayas azuliamarillas en dosel de caucho.
Guacamayas azuliamarillas en dosel de caucho. - Foto: Instituto SINCHI.

En materia de biodiversidad, el Instituto SINCHI ha identificado 48 especies de aves que se alimentan de las semillas de los árboles de caucho y en sus copas establecen sus nidos y refugios, además de otras aves migratorias. También se observaron algunas especies de aves alimentándose de larvas nocivas, lo que las convierte en un excelente controlador biológico de plagas.

Con respecto a la recuperación del suelo, los investigadores identificaron 25 morfotipos de hongos micorrizas que en las raíces del caucho contribuyen a la restauración de suelos degradados, así como 31 especies de termitas edáficas de gran importancia ecológica porque aportan a la disponibilidad de nutrientes en el suelo.

Esporas de hongos de micorriza.
Esporas de hongos de micorriza. - Foto: Instituto SINCHI.

Los resultados de este estudio permiten concluir, que estos sistemas de producción basados en nuevas variedades de caucho poseen un alto potencial para ser incluidos de manera estratégica en programas y proyectos enfocados en la sustitución de cultivos de uso ilícito, en la conservación de la biodiversidad, el secuestro de carbono, el mejoramiento de la conectividad entre ecosistemas estratégicos, la lucha contra la deforestación, la recuperación de los suelos, la reconversión de áreas degradadas y la consolidación de la paz en los paisajes deforestados de la Amazonia colombiana”, destaca el investigador del Instituto SINCHI.

Una alternativa rentable, sostenible y sustentable

Entre 2019 y 2020, los ensayos con las nuevas variedades vegetales de caucho comenzaron la primera fase de su ciclo productivo, es decir, un grupo de árboles están iniciando el periodo de estabilización de la curva de producción de látex, y el gran descubrimiento es que, en su primer año, cuando el árbol produce menos, muchos de estos sistemas están produciendo más que las mejores variedades comerciales ya estables.

En promedio, una variedad comercial produce 0,90 toneladas de caucho seco por hectárea al año, mientras que una de las variedades del estudio produjo en su primer año 2,51 toneladas, es decir, registró 178 por ciento más de rendimiento; de hecho, hay 4 variedades en los ensayos que están produciendo por encima de una tonelada y todavía quedan 3 o 4 años de evaluación en los que su rendimiento aumentará.

Hoy un productor recibe 2.520.000 pesos por hectárea de caucho sembrada, pero con los resultados obtenidos en los ensayos, la idea es que perciban hasta 7 millones de pesos por esa misma hectárea. Nuestra aspiración es que al finalizar la investigación obtengamos unas 5 variedades que produzcan entre 30 y 40 por ciento más de látex de lo que actualmente producen las variedades comerciales”, enfatiza Sterling.

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Según el biólogo, con el éxito de este estudio se beneficiarán 1.250 familias productoras del Caquetá, muchas de ellas víctimas del conflicto armado que han encontrado en el cultivo de caucho una alternativa económica rentable, sostenible y sustentable.

Sterling explica que más del 50 por ciento de las personas con las se ha interactuado a lo largo de la investigación han sido cocaleros o han estado vinculados al negocio de los cultivos ilícitos de una manera u otra, “son pequeños productores de agricultura familiar con menos de 5 hectáreas que han dejado atrás esas economías ilegales para apostarle a alternativas productivas como el caucho”.

La expectativa de los investigadores del Instituto SINCHI es que los sistemas que están siendo evaluados en los ensayos produzcan 30 por ciento o 40 por ciento más de lo que actualmente producen variedades comerciales, y que al ser validada su productividad y beneficios ambientales puedan promocionarse como sistemas agroforestales biodiversos junto con otros cultivos complementarios como cacao, frutales amazónicos, piña y plátano.

Escarabajo alas de red en hojas de caucho.
Escarabajo alas de red en hojas de caucho. - Foto: Instituto SINCHI.

Adicionalmente, la entidad busca promover ante el Estado y los gremios de caucheros el diseño de una estrategia gubernamental para que le sean reconocidos al productor los servicios ambientales de su cultivo, es decir, que además de los ingresos que obtiene por la producción de látex, reciba beneficios por transformar esas áreas degradadas en áreas productivas restauradas, que una vez cumplido su ciclo productivo se conserven como bosques sostenibles para las próximas generaciones.

*Contenido elaborado en colaboración con el Instituto SINCHI.

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