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Una colombiana entre las docentes de geociencias más inspiradoras del mundo

Entre 35 educadores seleccionados de diferentes países, Clemencia Gómez, profesora de la Universidad Nacional y quien ha dedicado su vida a esta disciplina, recibió el Premio al educador inspirador en Geociencias por parte de la Fundación de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo. Aquí reflexiona sobre el futuro de la profesión en el país, los pilotos de fracking y la necesidad de que haya un geólogo por municipio en Colombia.


A los 16 años es una fortuna tener claridad sobre lo que se quiere ser en la vida. La manizaleña Clemencia Gómez aún no tenía esa certeza cuando comenzó a estudiar Geología en la Universidad de Caldas casi por azar. “Salí de un colegio de monjas con los ojos vendados, venía de una sociedad muy protectora”. La pasión por esta ciencia llegaría con el tiempo y ya son 23 años dedicados a enseñarla, cuatro de ellos como profesora del Departamento de Geociencias de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). “Me enamoré de la geología y sus aplicaciones en términos de desarrollo social y de desarrollo de país”.

La pasión es contagiosa y su metodología educativa la llevó a convertirse en la primera mujer latinoamericana en recibir el Premio al educador inspirador en Geociencias que otorga la Fundación de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo (AAPG). Ella agradece y reconoce que este es un honor compartido porque la construcción del conocimiento es de doble vía. “En realidad quien más aprende en muchos casos es uno como profesor. Cuando se tiene la constancia para preparar cada clase, para no repetirlas, porque siempre hay algo nuevo que contar. Es una forma de motivar la curiosidad de los jóvenes”. En tiempos de pandemia el desafío ha sido mayor porque el laboratorio de estos estudiantes es el campo y a Gómez le ha tocado reunir muestras y compartirlas en pantalla a través de un pequeño microscopio que consiguió para esta nueva coyuntura. Sin embargo, reconoce que las bondades de la información y las herramientas en línea aportan al proceso de aprendizaje.

Gómez cree que al igual que le sucedió a ella una buena parte de los jóvenes que llegan a sus clases no tiene una idea muy clara de lo que buscan, “porque la geología es una materia relativamente desconocida en el país. Hay muy pocos temas previstos en la educación primaria y secundaria y la falta de conocimiento en Ciencia de la Tierra es grave”, comenta. A veces se deciden a estudiar esta carrera por la influencia de algún familiar, porque viven en zonas mineras o petroleras o porque se percataron de que puede ser una profesión bien pagada, “porque la geología es una ciencia que se amarra a los ciclos económicos de los commodities, entonces cuando están altos los precios del oro, la plata, el platino, el cobre y el petróleo no se consigue un geólogo y los suelos son altísimos en la mayoría de los casos, incluso para profesionales recién egresados”.

Sin embargo, durante la carrera encuentran un camino que los apasiona, “porque esta es una ciencia muy diversa, tiene por lo menos cuarenta ramas distintas en las que uno puede trabajar. Hay geología estructural, geofísica, geoquímica, forense, planetaria. No todos saben que hay geólogos que pueden ayudar a solucionar crímenes, por ejemplo; o que desde la geología médica se pueden identificar en el territorio materiales metálicos que sean perjudiciales para las comunidades”, advierte.

En tiempos de pandemia el desafío de los estudiantes de Geología ha sido mayor porque su laboratorio es el campo.
En tiempos de pandemia el desafío de los estudiantes de Geología ha sido mayor porque su laboratorio es el campo. - Foto: Cortesía Clemencia Gómez.

Un geólogo por municipio

La mayoría de películas sobre catástrofes naturales empiezan con la historia de un científico que anunció lo que iba a pasar y no le creyeron. “Es totalmente cierto. Así ocurrió en Armeno, Mocoa, Gramalote”. Los geólogos, puntualiza Gómez, pueden salvar vidas cuando están en un territorio e identifican que hay un riesgo para una población pues es posible actuar a tiempo.

Si nos vamos a los municipios del país hay muy pocos que no tengan un riesgo relacionado con geoamenazas como inundaciones, volcanes, terremotos o deslizamientos”. Sin embargo, la política pública debe estar encaminada a creerles. También a esto ha dedicado esfuerzo, por eso decidió hacer una especialización en Derecho Minero.

Precisamente esta fue una de las razones que motivaron en el 2016 el proyecto de ley Un geólogo por municipio, que busca garantizar la presencia de estos profesionales en las regiones para identificar amenazas, mitigar riesgos, tratar temas relacionados con el agua, contribuir con el ordenamiento del territorio y el respeto por el desarrollo sostenible y sustentable. “El ejercicio de la profesión está en la Ley 9na. de 1974 y allí están las directrices de por qué todos los temas relacionados con ciencia de la Tierra deberían tener un geólogo”.

Desde entonces han enviado comunicaciones a los alcaldes, producido videos, una estudiante de pregrado de la UNAL elaboró una tesis con el proyecto de ley, lo resumieron en una cartilla, los geólogos se presentaron ante las administraciones municipales y recientemente iniciaron actividades con una Unidad Técnica Legislativa, en articulación con politólogos y abogados para mejorar la propuesta que esperan presentar ante el Congreso.

El país tiene al menos 7.500 geólogos con diferentes especialidades, muchos de ellos desempleados, la tasa de desocupación oscila entre el 40 y 60 por ciento, según cifras del Consejo de Profesionales de la Geología. “Uno no se explica cómo en un país como Colombia, con todas las necesidades mencionadas, haya geólogos sin trabajo”. Adicionalmente, cada año ingresan al menos 50 nuevos estudiantes solo a la UNAL. “En un país soñado todos estos chicos que estamos formando en las universidades retornan a su territorio para buscar el desarrollo armónico en el ejercicio de su profesión”.

Gómez trabaja en diferentes fórmulas que permitan acercar la geología a la gente, como el proyecto donde vincula la ciencia con el arte. “Muchas canciones tienen palabras relacionadas con geología, hay poemas, libros y películas en los que los protagonistas son geólogos; muchas de las obras de arte, pinturas, están hechas con materiales de minerales. Vernet, por ejemplo, utilizaba el lapislázuli para darle la tonalidad azul a sus obras. En la arquitectura las siete maravillas del mundo están hechas con rocas y minerales”, explica. Acercar el conocimiento, es parte de la tarea por hacer.

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Fracking como piloto

Para Gómez las tendencias de opinión que se generan sobre procesos relacionados con la geología y sus derivados son producto de la falta de conocimiento, como ha ocurrido con la fracturación hidráulica, “una tecnología que ha sido probada en otros países y ha funcionado para incorporar reservas de petróleo”. En este sentido considera que hay que darle la oportunidad a los proyectos piloto de investigación, con todos los requisitos técnicos, ambientales, sociales y las veedurías ciudadanas que sean necesarias.

El país merece la oportunidad de saber si ese recurso, en las condiciones del territorio colombiano, se puede extraer y si va a contribuir de manera sostenible y sustentable al desarrollo que necesitamos y a la incorporación de reservas como ha ocurrido en algunos países”, explica.

Sobre el caso particular de Colombia, advierte que estamos ad portas de un desabastecimiento. “Solo hay reservas de hidrocarburos para 5, 6 o 7 años, en un país donde casi todo el transporte se hace por vía terrestre utilizando los derivados del petróleo”. La geóloga recuerda que ya se había vivido un proceso similar entre 1975 y 1985, “con la crisis económica que eso representa para un territorio como el nuestro”, aclara.

Lo mismo ocurre con la minería. Detrás de la negativa a la extracción, precisa, hay un desconocimiento sobre el impacto que tiene en la vida cotidiana. “Por ejemplo, la industria petroquímica es enorme, hay más de 300 productos derivados del petróleo y con la sociedad que hemos construído es imposible deslindarse de esta actividad; así como el acero que se tiene que seguir produciendo porque es la base de la construcción de las ciudades”. Gómez explica que, además, con la transición energética estamos cambiando un producto por otro. “Ya no es el carbón o el petróleo, es el litio, el cobre, el sílice y todos estos recursos también salen de la minería y la geología juega un papel fundamental en este proceso”, concluye.

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