corea del norte

Puro tilín tilín

Tras meses de tire y afloje con la comunidad internacional, que aseguraba que Corea del Norte pretendía en realidad probar un misil balístico, el viernes pasado el gobierno de Pyongyang por fin lanzó su tan anunciado cohete espacial "para honrar a su presidente y demostrar su poderío tecnológico".


Tras meses de tire y afloje con la comunidad internacional, que aseguraba que Corea del Norte pretendía en realidad probar un misil balístico, el viernes pasado el gobierno de Pyongyang por fin lanzó su tan anunciado cohete espacial "para honrar a su presidente y demostrar su poderío tecnológico". Sin embargo, después de generar semejante expectativa, e incluso de permitir la entrada de periodistas extranjeros (un hecho sin precedentes en el país más aislado del mundo), la segunda etapa del cohete falló y el artefacto cayó al mar nueve minutos después de despegar. El sonoro fracaso de Pyongyang, que siempre insistió en que se trataba solo de poner en órbita un satélite metereológico, hace pensar a los analistas occidentales que el régimen estalinista de Kim Jong Un intentará algo aún más provocador, como una prueba nuclear subterránea, para dejar atrás ese formidable oso.