SIN CAMEMBERT EN EL ESPACIO

En una nave soviética un francés es, por primera vez, puesto en órbita durante nueve días.


Considerándolo como un "mero ejercicio de cooperación científica" el gobierno de Mitterrand impartió aprobación al lanzamiento de un cosmonauta francés, el teniente coronel Jean Loup Chretien, en una misión conjunta con la Unión Soviética.
Señalando que tratara de evitar que dicho vuelo orbital se convierta en una movida propagandística de Moscú. París declaró que durante la misión no se asociará a ningún gesto político que pudiera hacer Moscú. De todas maneras los soviéticos confían consolidar con este experimento las buenas -aunque frías- relaciones con Francia.
El vuelo, que comenzó el 24 de junio durará nueve días. El militar francés, a bordo de un módulo Soyuz T-6, está acompañado por el coronel Vladimir Dzhanibekov, comandante de la misión, y por el ingeniero Alexander Ivanchenkov. Se trata del primer vuelo espacial tripulado por representantes Este-Oeste, desde julio de 1975, cuando una nave soviética Soyuz se acopló con una Apolo de los norteamericanos, en pleno espacio.
La misión franco-soviética es parte del programa "Intercosmos" de vuelos binacionales patrocinados por Moscú. Hasta la fecha tal programa había lanzado misiones conjuntas con cosmonautas de Checoslovaquia, Alemania Democrática, Cuba y Vietnam. El vuelo actual había sido pactado desde 1973, entre el difunto presidente francés Georges Pompidou y el líder soviético Leonid Breznev. El antecesor de Mitterrand, Valery Giscard d'Estaing, lo puso en marcha. Pero la colaboración franco-soviética en el campo espacial cuenta ya casi 16 años.
Tal cooperación estuvo a punto de colapsar en diciembre último a raíz de los sucesos en Polonia cuando el gobierno francés impartió instrucciones a fin de que la misión se limitara exclusivamente a la esfera de la cooperación científica. Hace pocos días Mitterrand dijo que el vuelo conjunto se realizaría, pero que no era su intención "lavar (con él) el caso afgano ni tampoco el polaco" Veinticuatro horas después del despegue desde Baikonur, los tripulantes de la Soyuz T-6 acoplarán su nave al complejo orbital integrado por Salyut-7 más el Soyuz T-5, laboratorio espacial que hace más de 141 días está en órbita con dos pilotos soviéticos. Una vez allí efectuarán experimentos de ecografía con tecnología francesa. Además, realizarán fotografías espaciales y ensayarán sobre metales en el espacio, campo en el que la Unión Soviética cuenta con vasta experiencia.
La misión, que será dirigida desde el centro espacial de Kaliningrado, al norte de Moscú, culminará el 2 de julio, cuando los espacionautas aterricen al sudeste de Alka-Lyk, en Kazakstan, Asia Central.