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Cuando Jorge Noguera (derecha) fue nombrado director del DAS, lo primero que hizo fue llamar a Rafael García,uno de sus mejores amigos, para que trabajara con él

escándalo

El testigo clave

Rafael García, un ex funcionario del DAS de la administración de Jorge Noguera, prendió el ventilador. SEMANA presenta sus principales acusaciones., 78144

1 de abril de 2006

La primera vez que el nombre de Rafael García salió a la luz pública fue por un escándalo. En septiembre de 2004, se conoció que este hombre, que para esa época se desempeñaba como jefe de informática del DAS, había borrado y modificado las bases de datos y las órdenes de captura de un grupo de narcotraficantes. El 27 de enero de 2005 García fue capturado y acusado de media docena de delitos.

Hoy, 14 meses más tarde, García se ha convertido en el testigo clave para la Fiscalía en una serie de investigaciones que van a destapar escándalos políticos y judiciales de grandes proporciones. Lo que García les ha contado a los fiscales y lo que el organismo investigador ha corroborado genera nuevos interrogantes y confirma acusaciones sobre la administración del anterior director del DAS y hoy cónsul en Milán, Jorge Noguera.
En octubre del año pasado, Noguera renunció en medio de un escándalo provocado por la infiltración de los paramilitares en el principal organismo de inteligencia del Estado.

SEMANA reveló, en ese entonces, varios episodios que demostraban el grado de involucramiento de los autodefensas en dependencias clave del DAS. A pesar de la gravedad de las denuncias, ninguna implicó directamente a Noguera. Hasta ahora.
Durante los últimos 15 años, García y Noguera eran amigos del alma. Por eso, al ser nombrado Noguera por el presidente Álvaro Uribe director del DAS, en agosto de 2002, lo primero que hizo fue llamar a García y pedirle que lo acompañara en su gestión. García, ingeniero de sistemas, fue nombrado jefe de informática, un cargo de alta confianza y gran sensibilidad.

Por su lealtad y cercanía con Noguera, le guardó todos sus secretos. Pero García rompió su silencio en diciembre de 2005, al sentirse traicionado y abandonado por su antiguo jefe. Después de 10 meses en la cárcel, decidió contarle todo a la Fiscalía. No ha cesado de cantar.

Cuenta cómo Noguera lo invitó a participar en la campaña de Álvaro Uribe en la Costa Atlántica, en abril de 2001, cuando el hoy Presidente apenas registraba el 2 por ciento en las encuestas. García diseñó el software que permitió llevar la contabilidad para las elecciones de 2002. Confesó que también elaboró un programa de computador para facilitar el fraude electoral que, según él, fue clave para la victoria en primera vuelta de Uribe.

Además, dice haber conocido en detalle los aportes de los grupos paramilitares a la campaña, en particular los del Bloque Norte, liderado por Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’. García describe que, desde ese entonces, Noguera y el jefe paramilitar establecieron una estrecha relación. Cita varias reuniones de las cuales fue testigo, incluso después de asumir como director del DAS.

García narra en detalle cómo esa alianza resultó en la creación de escuadrones de la muerte. Cita varios casos específicos de asesinatos de líderes sindicales y profesores universitarios. Este testimonio de García ha ganado credibilidad en la Fiscalía en las últimas semanas.

En una reciente indagatoria, García también explica cómo Noguera y uno de sus hombres de confianza, Giancarlo Auque de Silvestri, ganaron cientos de millones de pesos en contrataciones irregulares de equipos de inteligencia y armamento para el DAS. Auque de Silvestri era el secretario general y salió de la institución a las pocas semanas al asumir el nuevo director, Andrés Peñate.

Son tantas las revelaciones de Rafael García, que la Fiscalía se vio obligada a abrir varias investigaciones separadas. Nadie sabe dónde terminará esta nueva caja de Pandora.