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Tik Tak: la verdad cambia de rol

La Comisión de la Verdad se concibió como una herramienta para que ayudara a diagnosticar la violencia en Colombia. Pero terminó haciendo recomendaciones de Gobierno y de reforma del Estado que, aunque no son vinculantes, la Comisión sí anuncia que monitoreará hasta su cumplimiento. ¿Cambió de rol? Escuche a María Isabel Rueda.


Suena el primer Tik Tak de este miércoles 29 de junio en SEMANA y suena por los lados de la Comisión de la Verdad, porque lo que se creía iba a ser un informe un tanto sesgado de la historia violenta del país, terminó adicionalmente con una lista de recomendaciones de Estado y de Gobierno. Y aunque su verdad no pretende, acertadamente, como lo explicó el pausado, inteligente y conciliador padre Francisco de Roux, ser una verdad oficial, su informe en principio se suponía que no tendría carácter vinculante.

Pero ¡oh sorpresa! Se dejan incluso monitores para el seguimiento del cumplimiento de unas recomendaciones que hace el informe y que más parecerían temas propios de una Constituyente, como los cambios en la lucha contra el narcotráfico y del funcionamiento estructural del Estado ―como modificar el mecanismo de elección de fiscal, cambiar el enfoque de las Fuerzas Militares y de policía, sacar de la lucha contra la insurgencia la solución militar y dejarla solo en manos del diálogo y la negociación política―, una visión bastante romántica del asunto, porque la Comisión asegura que perseguir a guerrilleros, terroristas y narcos, se pasó a perseguir a la población civil.

Igualmente, la Comisión llega hasta dar un giro en la política antidrogas y salir de un enfoque prohibicionista hacia uno regulatorio. No utilizan el término legalización, pero sí dicen que se organice una gran conferencia internacional, como se han hecho muchas para discutir la prohibición mundial contra las drogas, y lo que es en Colombia: cero glifosato y fin a la radicación obligatoria por parte del Ejército.

Igualmente, proponen la reforma del Esmad y reiniciar las relaciones con Venezuela, que eso, francamente, son consideraciones propias de un Gobierno. Aunque en varios puntos, no en todos, no le falta razón a la Comisión de la Verdad, la idea original de su concepción era buscar una revisión consistente sobre el conflicto armado en Colombia, pero no que terminara incluso gobernando.

Habrá que leerse a fondo sus diez tomos para tener claro hasta dónde llegó su cambio de rol, pero lo que se alcanza a anticipar es que aquí le apareció una especie de gerencia a la concepción misma del Estado colombiano.