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¿Cuál es la mejor hora del día para bañarse? La ciencia responde

En la mañana para “activarse” o en la noche para relajarse antes de dormir, las personas tienen diferentes percepciones sobre la mejor hora para tomar una ducha.


Cuando de tomar una ducha se trata, no todas las personas coinciden en su hora favorita. Tampoco en la duración o temperatura del agua. Mientras que algunos prefieren los baños con agua fría en la madrugada, otros tienen mayor afinidad con el agua caliente en la noche.

Vale la pena tener en cuenta que las dinámicas de baño varían de acuerdo a la cultura y hábitos dentro de cada familia. Por ejemplo, quienes viven en zonas con temperaturas frías suelen optar por ducharse con agua tibia o caliente; caso contrario ocurre con quienes habitan en lugares cálidos, donde los baños fríos resultan más satisfactorios.

No obstante, la Academia Española de Dermatología y Venereología (Aedv) precisa que es recomendable evitar los extremos, es decir, ducharse con agua muy fría o muy caliente. En ese sentido, precisa que lo ideal es el agua tibia y no ducharse más de una vez al día, ya que esto aumentaría la deshidratación de la piel.

De acuerdo con la Aedv, la piel pierde el 25 % de su hidratación natural durante la ducha, en consecuencia, “el exceso de limpieza o de exposición al agua también puede deteriorarla en pacientes sanos o agravar enfermedades dermatológicas ya existentes”.

Ducharse con agua caliente. Foto: Gettyimages.
Es recomendable evitar evitar los extremos, es decir, ducharse con agua muy fría o muy caliente. - Foto: Foto GettyImages.

¿Es mejor bañarse en la mañana o en la noche?

Sobre los horarios de ducha, las personas también tienen preferencias diferentes: en la mañana para sentirse despiertos, en la noche para dormir relajados, durante el día cuando se sienten sucios o después de hacer deporte.

De acuerdo con el artículo Bañarse antes de dormir en los jóvenes y en los ancianos, publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la opción de bañarse en las noches es la más recomendable. En primer lugar, permite eliminar la suciedad y el sudor que se acumulan en la piel durante el día, permitiendo que esta se regenere adecuadamente en la noche. Además, destaca que ayuda a mejorar la calidad del sueño.

“Dado que el período en el que dormimos es crucial para la regeneración de la piel, asegurarse de tener una piel limpia ayudará a garantizar que los poros no se obstruyan”, anota la especialista en cosmética, Rekha Tailor, al diario inglés Express.

Otro de los efectos positivos que se le atribuyen a las duchas nocturnas es su capacidad para eliminar los alérgenos que se acumulan durante el día y que pueden trasladarse a las sábanas, como el polen, por ejemplo. En ese sentido, si la persona es alérgica a algún elemento, se reduce el riesgo de verse afectado mientras duerme.

Sin embargo, según el experto en sueño Christopher Winter, miembro de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (Aasm, por sus siglas en inglés), es importante que la ducha no se realice inmediatamente antes de la hora de dormir. En esa línea, hay que destinar un tiempo prudente que separe el momento del baño con el ingreso a la cama.

Winter explica que la ducha, inicialmente, eleva la temperatura corporal. Sin embargo, luego de que ha terminado, la temperatura del cuerpo disminuye, lo que facilita el sueño. Ahora, si la persona se mete debajo de las cobijas inmediatamente después de haberse duchado, puede surgir el efecto contrario: el cuerpo se calienta sin que haya suficiente tiempo para que la temperatura baje, activando el sistema de alerta y provocando problemas para dormir.

De igual manera, ir a la cama con el cabello mojado puede ocasionar dolor de cabeza en algunas personas, por lo que es importante esperar que este se seque completamente.

De acuerdo con el portal Mejor con salud, también se cree que las duchas ofrecen otros beneficios, por ejemplo:

  • Elevar la frecuencia cardíaca.
  • Incrementar la temperatura del cuerpo.
  • Dilatar los vasos sanguíneos.
  • Movilizar el ácido láctico acumulado en los músculos.
  • Disminuir el dolor muscular.
  • Reducir la presión sanguínea.