Hígado graso
La enfermedad del hígado graso genera inflamación de este órgano. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Hígado graso: cuatro alimentos que ayudan a combatirlo de manera natural

La enfermedad del hígado graso no alcohólico puede agrandar este órgano.

A la enfermedad del hígado graso se le conoce también como esteatosis hepática y se presenta cuando la grasa se acumula en este órgano, el cual tiene dentro de sus funciones filtrar sustancias dañinas de la sangre y procesar nutrientes de alimentos y bebidas.

Demasiada grasa en el hígado puede causar inflamación, que puede dañarlo y crear cicatrices. En casos graves, esta cicatrización puede llevar a la insuficiencia hepática. Cuando este padecimiento se da en una persona que bebe mucho alcohol, se conoce como enfermedad del hígado graso por alcohol, explica el portal Healthline.

Esta afección es considerada por muchos especialistas una enfermedad silenciosa, debido a que muchas personas no experimentan ningún síntoma, incluso si ya está avanzada. Sin embargo, la enfermedad del hígado graso no alcohólico puede agrandar el hígado. Cuando esto ocurre, puede causar dolor o malestar en la parte superior derecha del abdomen, que es el área entre las caderas y el pecho, precisa el medio especializado en información de salud Medical News Today.

Cuando se presentan algunas señales, estas se reflejan en pérdida de apetito, vómitos, pérdida de peso y cansancio. Las causas de este padecimiento no son muy claras. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, la genética puede influir.

Según un artículo publicado en la revista médica World Journal of Gastroenterology, hay algunos genes específicos que pueden aumentar las posibilidades de que alguien desarrolle esta enfermedad hasta en 27 %.

Por otro lado, algunas afecciones médicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta patología y entre ellas están: tener sobrepeso y obesidad, presión arterial alta, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, que es un grupo de afecciones médicas y características relacionadas con la obesidad y resistencia a la insulina.

Los niveles altos de grasa en la sangre de una persona, como el colesterol alto y los triglicéridos, también pueden contribuir al riesgo de desarrollar enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Alimentación, la clave

Modificar los hábitos de vida es clave para controlar el hígado graso. La Biblioteca de Medicina de Estados Unidos indica que es importante bajar de peso, pues esto puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado.

También se debe reducir la ingesta de carbohidratos. Investigaciones indican que solo el 16 % de grasa en el hígado en personas con la enfermedad proviene de la grasa en la dieta. Por el contrario, la mayoría de esta grasa es producto de los ácidos grasos en la sangre, y aproximadamente el 26 % de esta grasa se forma en un proceso llamado lipogénesis de novo, en el cual el exceso de carbohidratos se convierte en grasa.

El portal Healthline cita un estudio realizado en adultos con obesidad que consumieron una dieta alta en calorías y carbohidratos refinados por tres semanas y experimentaron un aumento del 27 % de grasa en el hígado, en promedio, aunque su peso solo aumentó 2 %.

Según los expertos, por ahora no hay medicamentos aprobados para tratar el hígado graso. Los estudios están buscando si un determinado medicamento para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación.

Ante esta realidad, existen algunos alimentos que pueden ayudar a controlar la afección y son los siguientes:

1. Grasas monoinsaturadas: las investigaciones sugieren que ingerir alimentos altos en ácidos grasos monoinsaturados como el aceite de oliva, aguacates y nueces puede beneficiar la pérdida de grasa en el hígado.

Se deben evitar los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, carbohidratos refinados o azúcar. Los estudios sugieren que los azúcares simples, las carnes rojas, los alimentos procesados y los alimentos bajos en fibra pueden llevar al desarrollo de esta afección.

2. Proteína de suero: ha demostrado reducir la grasa en el hígado hasta en 20 % en mujeres con obesidad. Además, puede ayudar a disminuir los niveles de enzimas hepáticas y brindar otros beneficios en personas con enfermedad hepática más avanzada, precisa Healthline.

3. Té verde: un estudio encontró que los antioxidantes en el té verde llamados catequinas ayudaron a disminuir la grasa en el hígado y la inflamación en personas que padecen la enfermedad. El portal Mejor con Salud recomienda tomar cuatro tazas pequeñas de té verde al día y café, pues esta última bebida también brinda beneficios para aliviar el hígado graso.

4. Fibra soluble: algunas investigaciones sugieren que consumir de 10 a 14 gramos de fibra soluble al día puede ayudar a reducir la grasa en el hígado, disminuir los niveles de enzimas hepáticas y aumentar la sensibilidad a la insulina.