En los últimos días las autoridades francesas han prendido las alarmas por el incremento de ataques a caballos y ponis en el país, en especial en la región de Borgoña-Franco Condado, en la frontera con Suiza. En total serían 30 casos, una situación que ha llamado la atención de la Policía y del alto Gobierno, por lo que el ministro de Agricultura, Julien Denormandie, visitó esta semana el departamento de Saona y Loira, y su capital, Chalon-sur-Saône.

El funcionario entabló conversación con criadores locales para evaluar la situación luego de que en días pasados un poni fuera encontrado muerto y mutilado en el pueblo de Saint-Vallier. El cráneo del animal, explicó la emisora France Info, “fue aplastado y parte de su hocico fue cortado. La autopsia reveló que el diafragma del animal estaba deprimido”. El ministro Denormandie condenó los crímenes y los calificó como “actos de crueldad de una barbarie inimaginable, una crueldad totalmente gratuita”, detallando que se han encontrado cuerpos de caballos que parecen lacerados “sin motivo alguno”. El jefe de cartera visitó un centro ecuestre en Saint-Eusèbe, un pequeño pueblo de 360 habitantes en la región de Ródano-Alpes, donde conoció a varios dueños de animales víctimas de las agresiones.

Allí, Denormandie les envió un mensaje de compasión. “Hay servicios técnicos como los del Ministerio de Agricultura y Alimentación que aportan conocimientos aquí y allá. Estoy pensando en particular en todos los servicios veterinarios. El presidente de veterinarios me acompañó hoy para poder aportar conocimientos técnicos e información adicional. En resumen, es una movilización general”, dijo sobre el trabajo de las autoridades. Frente al avance de las investigaciones y posibles hipótesis de los crímenes, el ministro dijo que “no se descarta ninguna pista”. “No sabemos (las causas), no sé si es un grupo organizado” o una actuación individual, pero “se movilizan todos los dispositivos de investigación del Ministerio del Interior y del Ministerio de Justicia”, explicó.