La delicada situación de orden público que vive Buenaventura no ha mejorado. Este lunes, se supo de dos nuevos cuerpos desmembrados pocas semanas después de que el CTI de la Fiscalía descubrió viviendas que al parecer eran usadas como sitios de tortura y ‘pique’ de personas.Dávinson Rendón, de 24 años, y Gloria Brando, de 35, desparecieron el 11 de marzo. Sus cuerpos fueron encontrados mutilados en el barrio Antonio Nariño, aledaño a una de las zonas que se disputan los grupos armados ilegales los Urabeños y La Empresa, como informó el coronel José Miguel Correa, comandante de la Policía en Buenaventura.Algunas cifras apuntan a que en lo que va del 2014, han encontrado siete cuerpos desmembrados, mientras que otras fuentes aseguran que son más de 10. “No somos un ente investigador para confirmar que hay casas de ‘pique’, pero si los mutilados siguen apareciendo es porque hay sitios destinados a esas prácticas macabras y las autoridades no los han encontrado”, señaló Mauricio Aguirre, personero delegado para derechos humanos de Buenaventura. La administración distrital no se ha pronunciado en este nuevo caso, pero anteriormente, para temas de homicidio y de desplazamiento forzado (más de 13.000 casos en el 2013), ha dicho que la solución es el aumento de la fuerza pública. Otra cosa piensa la comunidad del principal puerto del país, que cree que los muertos, los desaparecidos y los desplazados de la ciudad necesitan atención social más que un militar o un policía. Este es un punto que comparte Aguirre, quien asegura que la crisis humanitaria de Buenaventura no sólo se soluciona con aumento de pie de fuerza puesto que la ciudad ya tiene Guardacostas del Pacífico, Batallón de alta montaña del Ejército y Policía, pero la situación sigue empeorando. “Por la presión, la administración distrital comenzó a aceptar desde hace dos meses que se necesita inversión social, pero antes sólo pedía fuerza pública, negaba que hubiera desmembrados o decía que los casos de violencia eran aislados y no afectaban a la población civil”, aseguró Aguirre. La situación de orden público en el puerto que mueve el 55 % de las exportaciones del país se empeoró desde finales del 2012, cuando los Urabeños ordenaron asesinar a uno de los jefes sicariales de La Empresa, que servía de brazo armado de los Rastrojos en Buenaventura.La cifra es alarmante, pues en el 2013 hubo 187 asesinatos en total, 150 en el 2012 y 135 en el 2011.Por estos hechos, las miradas nacional e internacional se ha posado en Buenaventura, pero hasta ahora las promesas hechas no terminan con la violencia que vive esta ciudad del Pacífico colombiano.