Andrés, duque de York, debe estar arrepentido de no haberle hecho caso a un amigo que le advirtió en 2010 que se alejara de Epstein. “Deja de fregarme la vida. Tú eres muy puritano”, le contestó al testigo, quien le contó el incidente a Vanity Fair en 2011. La conversación subió de tono y el príncipe terminó gritándole: “¡Jeffrey es mi amigo! Ser leal con los amigos es una virtud. Y voy a ser leal a él”. ?Lo que tanto le disgustaba al informante era que Epstein acababa de pagar trece meses de cárcel por delitos sexuales contra niñas. Pero el duque estaba como ciego y fue una de las personalidades, junto a otras como Woody Allen, que lo arropó en su regreso a la libertad, celebrada con una fiesta, en la misma mansión donde la policía halló la pornografía infantil que lo incriminó.?

Andrés fue fotografiado con su camarada en Central Park. En ese momento, el desprestigio del millonario era total y cuando la imagen le dio la vuelta al mundo, el príncipe tuvo que renunciar a su cargo de embajador comercial del Reino Unido.

El duque de York insistía en ser amigo de Jeffrey Epstein en 2010, a pesar de que acababa de cumplir una condena por tráfico sexual de niñas. Esta foto con él en el Central Park de Nueva York fue tan escandalosa, que tuvo que renunciar a su cargo de embajador comercial del Reino Unido.? Fue la primera cuota del alto precio que paga por su amistad con Epstein, quien volvió a ser noticia este año, cuando fue detenido y procesado otra vez por delitos de tráfico sexual de menores, luego de que una serie de mujeres que victimizó en la adolescencia, lo denunciaron. Todas, humildes y necesitadas de dinero en esa época (a comienzos del siglo), alegan que por intermedio de su amiga Ghislaine Maxwell, el magnate las contrataba como masajistas, pero terminaba obligándolas a acostarse con sus amigos poderosos y ricos, como Donald Trump, Bill Clinton y Andrés. “El príncipe comenzó a chupar los dedos de mis pies. Luego, fuimos a la habitación y me hizo el amor”, declaró Virginia Roberts bajo juramento. ?Virginia Roberts, una de las mujeres vejadas por Epstein, aseguró en 2014 ante una corte que cuando tenía 17 años, en 2001, este la obligó a tener sexo con el hijo de la reina de Inglaterra, pero su versión fue desestimada. Con el nuevo juicio al empresario, en la misma ciudad, sus dichos y la duda sobre la moral de Andrés, revivieron y amenazan con volverse una bola de nieve en su contra.

?Epstein se suicidó el 10 de agosto en su celda, pero ello no ha detenido las pesquisas sobre sus delitos. La prensa tampoco se ha quedado quieta y entre sus hallazgos explosivos, se encuentra un video en que Andrés se despide de una jovencita en la puerta de la residencia de Epstein en Nueva York, durante aquella visita de 2010. Se cree que se trata de Katherine Keating, hija del ex primer ministro australiano Paul Keating e íntima de Ghislaine. Las imágenes fueron reveladas por el Daily Mail, que también escarbó en los diarios de vuelo del jet privado del millonario en 2001 y halló coincidencias inquietantes. La Circular de la Corte, que detalla la agenda de los miembros de la casa real, señala que el príncipe voló a la Capital del Mundo el 9 de abril, por los mismos días en que Virginia asegura que tuvo su segundo encuentro con él. Según las bitácoras, ella llegó con Epstein ese día a la ciudad y aunque eso no confirma que se vieron, sí le echa más leña al fuego.

Un nuevo video que muestra a Andrés despidiéndose de una jovencita en la puerta de la mansión de Epstein aumentó la sombra de duda sobre la conducta del príncipe. ?Su tercera cita sexual con Andrés, declara la mujer, fue dos días después en Little Saint James, paraíso privado de Epstein en las Islas Vírgenes estadounidenses, apodada Isla Pedofilia, a donde efectivamente la ubican los registros del avión. Andrés, por su parte, estaba con su exesposa, Sarah Ferguson, y sus hijas Beatrice y Eugenie, en Bahamas, a solo dos horas de Little Saint James y muchos especulan que bien pudo darse una escapada. ? Nada prueba hasta ahora que el príncipe haya incurrido en pedofilia, pero a muchos les intriga la profusión de detalles con que habla Virginia. Bajo juramento, por ejemplo, ella aseguró que en marzo de 2001 voló con Epstein y Ghislaine Maxwell a Londres, donde le presentaron a Andrés, con quien horas más tarde tomaba una ducha. “Él comenzó a chupar los dedos de mis pies. Luego, fuimos a la habitación y me hizo el amor”, declaró.

Le pagaron 10.000 dólares por sus servicios. ?Recuerda también que, en una orgía, Epstein le indicaba cómo acariciarse con otras jovencitas sin ropa. “Jeffrey y Andrés se reían a carcajadas, se desnudaron y yo tuve sexo con el príncipe”.

Londres, 2001. El príncipe con Virginia Roberts, entonces de 17 años, quien asegura que desde ese día fue obligada por Epstein a tener sexo con aquel tres veces.? El Daily Mail asegura que desde que su exesposa Sarah le presentó a Epstein, a finales de los años 1990, Andrés se hizo su compinche de juergas. Empleados de Isla Pedofilia aseguran haberlo visto allí varias veces, con mujeres o recibiendo masajes de pies, pero no en situaciones explícitamente sexuales. Además, solían ir de rumba con modelos como Naomi Campbell y Heidi Klum, o de vacaciones con bellas rusas a playas nudistas y clubes de strippers en Tailandia. El duque de York le retribuía a su amigo las atenciones, con cacerías y estadías en las mansiones reales. La juerga pasó y ahora está por verse qué tan dañina seguirá siendo para Andrés la influencia de su amigo desde la tumba. * Este artículo hace parte de la última edición de la revista Jet Set. Puede leer otros aquí.