Por primera vez la justicia norteamericana acusó al fallecido Hugo Chávez de narcotráfico. Un juez de Nueva York, en una solicitud de extradición, presentó pruebas de que Chávez se habría reunido tanto con Diosdado Cabello como con Iván Márquez entre 2005 y 2008 para coordinar operaciones conjuntas de narcotráfico. El documento curiosamente alega que el presidente venezolano no tenía el propósito de enriquecerse sino de “envenenar” al pueblo de Estados Unidos, país que consideraba su mayor enemigo. A pesar de eso, acordaron que las utilidades se dividirían por mitad entre los militares venezolanos y las Farc. También habrían acordado en esa misma reunión que Chávez financiaría las armas de las Farc.