Para nadie es un secreto que las personas prefieren estar más cerca de sus dispositivos electrónicos, sobre todo entre los nacidos desde 1983 hasta 1997, conocida hoy comúnmente como la generación de los millennials. Esos jóvenes conformarán en poco menos de 3 años cerca del 90% de la fuerza laboral y son nativos digitales, les encanta estar conectados, mirando lo que más les gusta en Internet y dedican poco espacio a sus relaciones sociales.Esto es un error, sobre todo si usted está pensando en más adelante desarrollar un negocio propio, porque resulta que para correr, primero usted necesita aprender a caminar y lo mismo pasa si más tarde quiere ser independiente. Es decir, si quiere saber cómo tratar a un cliente o un proveedor, necesita primero mejorar su inteligencia social, aquella que lo convierte en un hábil conversador, que se comunica, que no explota a la primera inconformidad. Alguien que es más racional y que sabe cómo evitar que las emociones destruyan las relaciones con sus semejantes. Y es que saber manejar a los malos compañeros de trabajo es clave para cualquier empresa. Un estudio de Career Builder determinó que los empleados ‘tóxicos’, es decir, aquellos que viven renegando y quejándose por todo, le cuestan unos $50.000 dólares a las compañías, mientras que el 41% estimó ese costo en $12.000 dólares al año. Tener un buen clima laboral está conectado a las relaciones con los demás trabajadores en la empresa. Y es algo en lo que trabajan las organizaciones para bajar los altos índices de rotación de personal, donde los colombianos duran solo un promedio de 3 años en sus empleos, de acuerdo a un análisis reciente entregado por Michael Page, firma especializada en seleccionar perfiles de mandos medios y gerenciales en diferentes compañías. Con base en más de 1.000 entrevistas, esta ‘head hunter’ halló que más de un 80% de los entrevistados, entre los 25 y 35 años de edad, han cambiado en varias ocasiones de trabajo, además un colaborador puede durar entre seis meses a cinco años en el trabajo dependiendo del cargo y de la industria. Y entre las razones de ello está el relacionamiento con los demás compañeros, además de otras causas como el salario, la estabilidad laboral, los horarios y el trato con los superiores. Le contamos ese tipo de compañeros de oficina que es mejor ignorar, pero que aparecen en casi todos los trabajos:  El que hace ‘todo mal’ para quedar bien: suena contradictorio, pero es esa persona que se da a conocer porque toca corregirle lo que hace todo el tiempo. Siente que con entregar ‘lo que le toca’ busca tener reconocimiento. El problema viene cuando ese compañero ‘recostado’ termina acostumbrándose mal y espera que otro corrija, y después cobra el crédito por ello. Es lo que Diego Cid, quien escribió para el portal Upsocl un artículo de 11 compañeros de trabajo indeseables, describe como el comportamiento del que hace malas prácticas solo para destacar. Es aquel que no envía el material necesario, oculta la información o busca sacar provecho de una situación especial. El autor dice que siempre hay alguien en el trabajo que siempre acude a esta estrategia para darse a conocer o para ‘bautizar’ al recién llegado. Consejo: si a la primera vez le pasa esto, trate de sacar provecho de su curva de aprendizaje para que pueda pedir la información usted mismo o de a conocer la situación a su superior para que entienda que, como parte de la cadena de trámite de la información, hay un cuello de botella. Pero cuídese de no ser el ‘sapo’ de la oficina o de lo contrario, usted será ese colaborador al que todos le hacen el feo. Siga leyendo 10 frases que no debe decir cuando renuncie a un trabajo  El que ‘se lava’ de la responsabilidad: es ese compañero que viene acostumbrado desde el colegio y la universidad a salir con la famosa frase ‘es que creí que eso lo ibas a hacer tú’. Sencillamente no hay que prestarle mucha atención y si toca trabajar con él o con ella, hay que delegarle lo más básico. Por ejemplo, contestar el teléfono. Consejo: hay que aprender a convivir con esta persona que no irá mucho más allá del cargo y posición que tiene en la actualidad debido a que no tiene aspiraciones. Pensándolo bien, mejor que ni conteste el teléfono porque, por estar pegado a los audífonos, es posible que no lo haga con la mínima responsabilidad.  El que habla mal: en un artículo de Business Insider, escrito por Aine Cain, se hizo un recuento de las 9 situaciones más horribles entre compañeros de trabajo, entre ellas, la vez que una persona le deseó a un colega que ojalá recibiera muy pronto aquel tratamiento mental que tanta falta le hacía. Esto denota una falta de calidad humana por parte de ese compañero envidioso, que se sentía abusado y desesperado de la aprobación de esa persona a la que le deseaba mal. Consejo: no cometa la ligereza de hablar mal de los demás compañeros en el trabajo, eso lo deja muy mal a usted dentro de sus colegas y puede ser que termine afectando la relación de oficina. Es más, puede llegar esto a sus superiores y es posible que ante un chisme, usted sea la persona que van a señalar primero. Además, nada peor del que comenta del trabajo de otros, sin saber en realidad a qué se dedican y cuál es su ritmo. El cobarde: hay ciertos tipos de personas que denotan tanta falta de inteligencia emocional que sus carreras terminan dañándose más temprano que la de sus semejantes. Travis Bradberry, coautor del libro Inteligencia Emocional 2.0, escribió para el portal Entepreneur.com que las personas consumidas por el miedo recurren a actitudes dañinas e inusuales. “Los colegas cobardes son buenos para echarle la culpa a los demás, esconden sus errores y nunca pelean por lo correcto”, señala el experto. Consejo: no se deje contaminar del miedo excesivo, la sociedad cambia todo el tiempo y no puede temer a esos cambios. Usted no es el mismo de ayer, ni de hace un mes o un año. Por lo mismo, las empresas valoran a los que están adaptándose y aceptan los desafíos que propone la era de la conectividad y la globalización. El ‘mala paga’: y como este en un portal de finanzas personales, le tenemos este pequeño comentario de las personas que viven al debe y que no tienen control de sus finanzas. Si lleva 15 días en la oficina y se acerca un falso amigo a pedirle dinero y usted ni siquiera le han pagado el sueldo, huya de esta persona o lo tendrá de cajero electrónico.

Consejo: dígale a este ser que le pregunta todo el tiempo ‘¿cuánto gana, cuándo le pagan, será que hoy me puede prestar XX (póngale cualquier monto, que no le va a pagar en todo caso)’, que usted también tiene sus propias obligaciones y que si no le alcanza para sí mismo, menos para estar prestando plata. Ese personaje no le servirá para nada a sus finanzas. Le puede interesar Por qué cada vez hablamos menos con nuestros compañeros de trabajo