Se trata de la concesión costera, cuyo avance de obra supera 90% e incluye el viaducto de la Ciénaga de la Virgen, un hito de la ingeniería nacional.  El negocio, que será oficializado mañana, le permitirá a ISA meterse de lleno en la operación de este tipo de proyectos en el país.  No hay que olvidar que la empresa energética tiene una amplia experiencia en Chile, donde administra con éxito varias concesiones. Así mismo, la contraparte, integrada por los actuales operadores: Mario Huertas, Meco (Costa Rica) y Colpatria, obtienen el capital necesario para seguir apostando a nuevos proyectos, sobretodo de obra pública para el caso de los primeros dos. ISA estaría detrás de otros dos proyectos viales con avances importantes de ejecución de obra, así minimiza los riesgos. No sobra decir que ISA intervial es la principal operadora de carreteras interurbanas en Chile, con 907 km que conectan personas a través de cinco sociedades concesionarias entre Santiago y Río Bueno por la Ruta 5. El éxito de esta concesión El primer éxito de la concesión costera fue obtener el dinero para ejecutar el viaducto de la Ciénaga que requirió una inversión de $650.000 millones. Y no solo eso, también logró en tiempo récord el cierre financiero para hacer todo el corredor, pues el viaducto hace parte del proyecto Circunvalar de la Prosperidad de 147 kilómetros entre Cartagena y Barranquilla, las dos ciudades más importantes de la Región Caribe. En total, el concesionario garantizó de manera temprana los $1,7 billones que se necesitan para construir y operar el viaducto y el resto de la vía. Así las cosas, las empresas que hacen parte de la concesión planearon con antelación, no solo esta financiación sino el diseño y tecnología con que debía construirse el viaducto.

En ese sentido, la verdadera primera piedra de este viaducto se puso en 2016 con la emisión de bonos que hizo las constructoras MHC y Meco en Wall Street y que contó con la asesoría y respaldo del poderoso banco de inversiones Goldman Sachs. Ese fue un empujón único y demostró el grado de planeación de los responsables de la obra. Hay que explicar que los créditos de los contratos de 4G fluctúan con la DTF y el IPC, por lo que era fundamental empezar la construcción cuanto antes para reducir el impacto por la variación en estas tasas. Por eso, los dineros obtenidos se sumaron al flujo de caja de las compañías lo que permitió iniciar y avanzar mucho más rápido frente a sus colegas de otras concesiones de la primera ola. Pero al mismo tiempo que ese dinero fluía a través de las cuentas bancarias de Nueva York y Bogotá, un grupo de diseñadores estructurales avanzaba a toda marcha en los detalles técnicos del viaducto de 4,7 kilómetros, el tercero más largo de Suramérica. Se superaron varios retos. El primero era ejecutar una obra de estas características sin afectar el ecosistema de la ciénaga y, al mismo tiempo, no pagar más de lo previsto para no poner en aprietos los balances de las compañías. Al fin y al cabo esto es un negocio. Por eso se escogieron dos tecnologías innovadoras. La primera buscaba construir en un patio aledaño al proyecto todos los pilotes, las vigas y los cabezales, logrando una mínima ocupación de la ciénaga en el momento de la construcción. En eso fue fundamental la tecnología y experiencia de Meco, el aliado y socio de Costa Rica en el proyecto. Una vez se puso en marcha esta fábrica de pilotes, era necesario desplegar una gigantesca plataforma metálica que permitiría armar el viaducto en plena ciénaga. El sistema de ensamblaje de las piezas se conoce como top down, debido a que se instalaron los pilotes de arriba hacia abajo. El resultado de estas innovaciones fue instalar todo el viaducto de 70.000 metros cúbicos de concreto en un tiempo récord de 23 meses y sin afectar las 169 especies de pájaros y otros tesoros de la flora y la fauna que hay en ese manglar. El concreto y cemento, cuyo proveedor fue Argos, también representan un hito en la medida que lograron resistencias del material muy superiores a las usadas en otros proyectos. Otras innovaciones interesantes son la iluminación LED que se importó de Francia, la mezcla de asfalto que incluyó caucho para reducir el ruido y un sistema para evitar que las aguas lluvias que recoge el viaducto vayan directo a la ciénaga. Así las cosas, la obra quedó tan bien hecha que atrajo el interés de empresas con amplio know how y trayectoria como ISA.