Hace pocas semanas se produjo la noticia más relevante de la última década en lo que respecta a la movilidad y el urbanismo en la ciudad de Cali. La recién posesionada Alcaldía 2012-2015 anunció su decisión de abandonar la idea de construir la Autopista Bicentenario que con sus 15 km cruzaría de norte a sur la ciudad por pleno centro urbano, para acometer un proyecto realmente innovador: un corredor de movilidad sostenible. Una acertada decisión basada en la racionalidad técnica, económica, jurídica y administrativa que no se veía en la ciudad desde hace muchos años. El Corredor Verde de Cali es una apuesta de ciudad en la cual el céntrico eje de movilidad norte-sur (Avenida 4 Norte, Calle 25 y Avenida Simón Bolívar), donde todavía yace parte de la infraestructura del otrora Ferrocarril del Pacífico, es entendido como un gran espacio público que debe ser para el disfrute de los ciudadanos. En dicho corredor, que en su sección más amplia supera los 120 metros, el transporte masivo y la movilidad no motorizada tendrán la mayor prioridad. Por su parte, el vehículo privado, si bien será secundario, seguirá disfrutando de la oferta viaria con que cuenta en la actualidad, la cual será mejorada a nivel físico y operativo. La actual propuesta de la Alcaldía de Cali trasciende los límites municipales. La idea inicial no solo busca generar un gran parque lineal de unos 15 km al interior del Municipio de Cali en el cual el protagonista sería un tranvía moderno, sino también implementar un tren de cercanías para el área metropolitana. Así, vale la pena sugerir la implementación de un sistema Tram-Tren, el cual al interior de la ciudad se comporta como un tranvía, lo que le permite armonizarse con el parque lineal e integrarse a nivel operativo con el actual sistema de transporte masivo MIO de Cali; y al salir al entorno interurbano adquiere características de tren ligero, lo que le permite alcanzar mayores velocidades gracias, en parte, a una deliberada mayor distancia entre estaciones. El Tram-Tren, que al interior de Cali seguiría la composición en forma de “Y” del antiguo ferrocarril, adicionaría una longitud de 10 km desde la periferia de Cali hasta la ciudad de Jamundí (localizada al sur), 10 km hasta Yumbo (al norte) y 20 km hasta Palmira (al oriente), esta última línea incluiría a medio camino un servicio intermodal hacía el Aeropuerto Internacional. El Gobierno Nacional debería ser proactivo y apoyar tal iniciativa en coordinación con diversas instituciones internacionales como el Banco de Desarrollo para América Latina CAF, el cual ya se mostró dispuesto a participar. Además, para ser coherentes, habría que iniciar el proceso con la elaboración de un Plan de Movilidad del Área Metropolitana de Cali y una Encuesta de Movilidad Metropolitana. Cabe recordar que el mentado Plan de Movilidad del Municipio de Cali expedido en el 2008 no sirvió como tal pues nunca existió un documento técnico de soporte y, además, la encuesta de movilidad origen-destino del Municipio de Cali con la que se planificó el sistema de transporte masivo MIO tiene ya una década de antigüedad. No cabe duda de que llegó el momento de abordar la realidad metropolitana. Y, si de innovar se trata, ya es hora de que en Cali se traten dos temas cruciales: el desarrollo urbano orientado a corredores de transporte masivo y la captura de plusvalías como instrumento de cofinanciación. La redensificación urbana a lo largo del Corredor Verde en Cali permitiría concentrar un mayor número de usuarios contribuyendo así a la sostenibilidad financiera del Tram-Tren, a la vez que se fomenta un uso más eficiente del suelo urbano. Además, en el contexto interurbano valdría la pena empezar a discutir, de manera objetiva, la opción de futuros enclaves de desarrollo inmobiliario de mediana-alta densidad en torno a las nuevas estaciones del tren ligero, orientados a un crecimiento urbano inteligente en el área metropolitana. Por otra parte, la captura de plusvalías mejoraría la viabilidad del Tram-Tren y/o las operaciones de renovación urbana, a la vez que sería la condición ineludible para que parte de los beneficios económicos que recibirían los propietarios de predios (por el incremento de la edificabilidad en zona urbana y por convertir en urbanizable suelos hasta ahora rurales en zona interurbana) fueran a las arcas públicas para ser reinvertidos. Igualmente, serviría como instrumento de regulación de una posible actividad especuladora. Si los gobiernos local, departamental y nacional no asumen el reto de proyectos transformadores como el Corredor Verde y el Tram-Tren del Área Metropolitana de Cali, no se nos debe hacer extraño que en un futuro cercano tengamos que hacer frente a caóticos escenarios de movilidad y de crecimiento urbano descontrolado. Pensemos ahora el futuro de la movilidad y el desarrollo de nuestras ciudades pues, para bien o para mal, seguiremos movilizándonos y nuestras ciudades seguirán creciendo, por tanto lo importante es planificar de qué manera queremos que ello ocurra. * Consultor e Investigador en Movilidad y Urbanismo. PhD (c) Estudios Urbanos, Universidad de Cambridge. www.movilidadyurbanismo.com