En clase de biología casi todo el mundo aprendió que las neuronas eran las únicas células del organismo que nunca se regeneraban. Las que se perdían, lo hacían para siempre. Por eso a lo largo de la vida se escuchan toda clase de consejos _no consumir alcohol, ni drogas, ni cosas por el estilo_ para cuidar la población de estas células en la cabeza. La semana pasada, sin embargo, esa teoría quedó prácticamente aplastada cuando Elizabeth Gould y Charles Gross, dos científicos de la Universidad de Princeton, anunciaron que en la corteza cerebral de monos adultos nacen continuamente neuronas. Aunque es una investigación en primates Gould y Gross presumen que lo mismo sucede en el hombre, pues ambos cerebros comparten características estructurales muy similares. Las nuevas neuronas nacen en las paredes de los ventrículos cerebrales, unas estructuras profundas en el centro del cerebro y luego migran a otras partes de la corteza. "Nuestro descubrimiento no afectará la vida práctica en las próximas décadas", afirmó Gross a SEMANA. "Lo hará algún día pero es necesario seguir investigando para saberlo". No obstante sus modestas declaraciones, otros científicos piensan que este descubrimiento podrá llevar a nuevos métodos para tratar enfermedades y daños cerebrales. En la última década el dogma de la incapacidad del cerebro humano para reponer sus neuronas perdidas se había ido desbaratando en la medida en que científicos encontraron nacimiento de células en partes viejas del cerebro, como el hipocampo. Sin embargo creían que se trataba de una anomalía y no de un proceso natural. El hallazgo de Gould y Gross es mucho más dramático que los anteriores porque la corteza es la parte más grande y avanzada del cerebro. Esta región tiene que ver con importantes y complejas funciones cognoscitivas y de percepción que están involucradas en el proceso de toma de decisiones y el reconocimiento y aprendizaje que hace un individuo del mundo y su entorno. Antes de esta investigación se creía que el proceso de la memoria se apoyaba en una estructura rígida e inmodificable. "La gente pensaba: si la corteza cerebral es importante en memoria, ¿cómo puede cambiar?, dice Gross. De hecho, ahora podemos decir todo lo contrario: si los recuerdos se forman de las experiencias, estas experiencias deben producir cambios en el cerebro". Los nuevos datos sugieren una revaluación del proceso del desarrollo cerebral en el hombre. La vieja teoría de que los primeros años de vida eran la etapa más importante del desarrollo del cerebro queda en entredicho. Las experiencias de la infancia serían tan importantes como las de la adolescencia y la edad adulta pues aun en estas etapas se podría afectar la estructura del cerebro.Los investigadores no saben aún cuál sería la función de las nuevas neuronas, pero el solo hecho de que exista neurogénesis abre un nuevo campo de exploración en esa compleja computadora humana.