Antes de presentar este sencillo modelo, quiero subrayar que el secreto para dirigir, según mis estudios en el tema y mi propia experiencia, radica en aprender el arte de ser un buen repartidor del juego que, siguiendo el símil del fútbol, consiste en la figura del armador cuya función es hacer los pases correctos para que otros hagan goles. En palabras de un buen amigo y para simplificar la idea se trata de que el buen directivo sea, sobre todo, un motor de motores. El modelo El modelo está representado por la p de “People”, “Power”, “Planning” y “Prioritize”. Veamos cada una de estas claves prácticas, dado que, mi idea es que puedan ser útiles para tu práctica directiva. People Las personas son la base de la acción eficaz y justa de la organización. Por eso, la labor fundamental del directivo es desarrollar a las personas, lo cual significa dedicar tiempo a la formación interna y externa, dar retroalimentación y, sobre todo, brindar respeto y un trato profesional. Le puede interesar: ¿Cómo puedes lograr la efectividad personal? Give power Un buen directivo debe ser claro en los objetivos y expectativas que espera de su gente. A eso debe dedicar tiempo: que las personas sepan con toda certeza lo que se espera de su cargo y de su responsabilidad en la organización. Para esto, es tremendamente útil tener una hoja con los resultados esperados del cargo y una evaluación periódica del desempeño de las personas. A mi juicio, esta es la palanca más poderosa de un directivo. Planning Luego, todo directivo debe crear una cultura de la anticipación, la prevención para vislumbrar donde están los problemas y las actividades del presente que se puedan convertir en el incendio del futuro. Una demostración de la incapacidad de un directivo es proporcional al numero de incendios que debe sortear. Por esto, crear la cultura de prevenir e ir dos meses adelante en todo ayuda para que el directivo pueda ir llevando a cabo su tarea directiva sin sobresaltos y con orden. Una organización donde todo es urgente es una organización que no hace bien su tarea. Le recomendamos: Cuatro pilares para ser un gerente general eficaz Prioritize El mejor regalo de un directivo a su gente es enfocarla. Esto significa evitar que terminen haciendo un sinnúmero de tareas una tras otra. Hay una verdad cierta: “no somos capaces de hacer todo lo que queremos, pero sí podemos hacer dos o tres cosas importantes”. Por eso, piensa en las cinco tareas más importantes que debe hacer tu gente y, luego, cuando las terminen asigna otra, pero no caigas en el error de dispersar a las personas en mil prioridades. Si es mucha la carga, habrá que pensar en distribuir mejor el trabajo o usar mejor la tecnología para tener mayor productividad. Conclusión Hace rato aprendí que el directivo eficaz no es un trabajador individual. Por el contrario, es un jugador de equipo. Nada debe hacerlo solo. El manager es la profesión más colaborativa que conozco después del deporte de conjunto. Por eso, el rol fundamental de un buen directivo es su capacidad de trabajar con otros. Esa es la competencia fundamental que hay que desarrollar. Lea también: ¿Cuál es el momento para conformar una junta directiva en una empresa pequeña y mediana?