Como era habitual, miles de feligreses esperaban al papa Francisco en la Plaza de San Pedro para realizar la tradicional oracional del Ángelus. Sin embargo, tras algunos minutos después, el papa no aparecía. Las imágenes televisivas del Vaticano permanecieron en silencio sin ninguna explicación. El hecho suscitó toda clase de comentarios. Aunque a sus 82 años el papa aparenta una gran energía, en su juventud perdió parte de un pulmón, y las muecas de dolor que se le escapan ocasionalmente recuerdan que el dolor ciático es un compañero casi constante para el pontífice. Más tarde, el pontífice apareció y la dudas sobre su salud desaparecieron. Explicó que estuvo encerrado en el ascensor del Palacio Apostólico del Vaticano por un problema técnico. Frente a miles de personas agradeció la ayuda que recibió por parte de los bomberos y pidió un aplauso para ellos como muestra de agradecimiento. Ese angustioso encierro duró cerca de media hora.