Entre su infancia en una familia judía de Danzig y más de 60 años dedicados a enseñar literatura en Nueva York, Justus Rosenberg, de 96 años, también fue uno de los héroes desconocidos que ayudaron a cientos de artistas e intelectuales a escapar de los nazis y a huir de la Francia ocupada.Residente en Estados Unidos desde 1946, Rosenberg es el último sobreviviente de la red creada por el periodista neoyorquino Varian Fry, conocido como el "Schindler estadounidense" que desembarcó en Marsella en 1940 con 3.000 dólares en el bolsillo y una lista de 200 personas a salvar.Expulsado en septiembre de 1941 por las autoridades de Vichy tras haber conseguido salvar unas 2.000 personas, entre ellas los artistas Marc Chagall, André Breton o Max Ernst, Varian Fry fue a su regreso fríamente acogido por las autoridades estadounidenses. Su celo y sus métodos, a veces ilegales, eran mal vistos. Murió en la indiferencia en 1967.Puede ver: 11 templos que guardan la memoria de hechos atrocesCon apenas 19 años en 1940, cabellos rubios, ojos azules y aire angelical, Rosenberg era para Fry el cartero perfecto: debía entregar papeles y pasajes y estudiar posibles puntos de paso hacia España.Por su acción de entonces y su continuo combate contra el antisemitismo vía su fundación, Rosenberg muestra "adónde puede llevarnos la historia cuando aflojamos la vigilancia de ciudadanos informados y comprometidos, una lección para todos nosotros a unas semanas de la elección presidencial francesa", subrayó el jueves de noche el embajador de Francia en Estados Unidos, Gérard Araud, al otorgarle la medalla de comendador de la Legión de Honor en Nueva York.La aventuraSin embargo este pequeño hombre de barba gris y ojos vivos, su edad solo traicionada por su bastón y su prótesis auditiva, nunca pensó en ser un héroe."A esa edad era sobre todo la aventura, era muy romántico", confió recientemente en francés a la AFP. "Luego sí, me di cuenta. Aunque siempre me pregunté, ¿por qué esta diferencia? ¿Por qué ayudamos solo a los intelectuales, por qué no a la gente común? ¿Es que ellos no tienen también derecho a vivir? Era muy selectivo".Le recomendamos: El día que los nazis consolidaron su imperioRosenberg llegó a Francia tras haber dejado su ciudad natal de Danzig (hoy Gdansk, en Polonia), donde nació el 23 de enero de 1921 en una familia de judíos polacos de clase media alta. Alumno brillante, fue excluido del liceo alemán por las leyes antijudías y sus padres lo enviaron a continuar sus estudios en París en 1937.Estudió literatura en la Sorbona y se enamoró del francés al asistir a su primera representación en la Comedia Francesa.Cuando estalló la guerra, quedó incomunicado de su familia, sin dinero, y tuvo que "ganarse el pan". Sobre todo como extra teatral, con un rol en el teatro de Châtelet en el cual debía "gritar todas las noches: ‘¡Rumbo a Liverpool!".Después de la partida de Fry en 1941, se unió a la Resistencia en Grenoble. Pero las leyes de Vichy contra los judíos extranjeros se endurecían. En el verano de 1942, fue arrestado e internado en el campo de Vénissieux, de donde partieron los primeros convoys para Auschwitz."Nunca las olvidaré"Consiguió escapar simulando una peritonitis gracias a su experiencia de actor y la ayuda de una enfermera del campo. Fue escondido por una campesina de Montmeyran, en la Drôme (sureste), y continuó con sus actividades clandestinas bajo el nombre de Jean-Paul Guiton. Dos francesas "arriesgaron su propia libertad al ayudarme" y "nunca las olvidaré", dijo.En 1944, se cruzó con los primeros soldados estadounidenses, que lo contrataron como guía y traductor, ya que su inglés ya era excelente. Una broma de sus camaradas, que un día se fueron sin esperarle, fue providencial: la persona que ocupó su lugar en el Jeep murió cuando el vehículo saltó sobre una mina.Puede leer: La crítica de un fotógrafo judío a los turistas maleducadosDesde su llegada a Estados Unidos, Rosenberg regresó a sus primeros amores, la literatura y las lenguas (conversa fácilmente en inglés, francés, alemán, ruso, polonés y yidis). Desde 1962, enseña literatura en el Bard College, al norte de Nueva York. Con entusiasmo, muchas veces de pie y una gorra de béisbol calzada en el cráneo, ayuda a sus estudiantes a desmadejar textos de Franz Kafka o de Guy de Maupassant.¿El secreto de su longevidad? Rosenberg habla de "la suerte", del francés cuyo conocimiento le salvó durante la guerra, de los "genes" familiares que le permitieron a sus padres y a su hermana también sobrevivir al Holocausto y mudarse a Israel. Incluso un "casamiento tardío", porque "tras la guerra, debía recuperar el tiempo perdido", dijo sonriendo. Rosenberg rechaza paralelos entre los años ‘30 y la situación actual. Pero "me gustaría regresar de aquí a 30 años, y ver cómo el mundo se ha desarrollado", afirmó riendo.