Cuando a Paul McCartney le preguntaron en 1966, después de componer su famosa y oscura canción acerca de la gente solitaria, de dónde había sacado el nombre de Eleanor Rigby, aseguró que lo había inventado. Y que había unido el nombre de una amiga con el de una empresa que distribuía vino. Pero después de 42 años, tal parece que Eleanor Rigby sí existió: era mucama en el Hospital de Parkhill en Liverpool, como comprueba su firma en un documento del libro contable del municipio fechado en 1911. La verdad se supo por el propio ex Beatle, pues él mismo donó el documento, que formaba parte de su colección, a la ONG Sunbeams Music Trust, que se dedica a ayudar a niños con problemas de aprendizaje por medio de la música. La directora, Annie Mawson, le había escrito una carta al ex Beatle en 1990 para contarle cómo había logrado enseñarle a un niño con autismo a tocar en el piano la canción Yellow Submarine, pues este sólo solía reaccionar ante la música de la legendaria banda. Después de varias cuartillas, Annie escribió: "La verdad, Paul, yo no quiero dinero, sólo quiero que sepas la alegría que trajiste". Años después recibió a vuelta de correo un sobre con el documento, por cuya subasta la ONG espera recibir aproximadamente 500.000 libras (unos 1.790 millones de pesos).