Mientras Occidente alista sus ejércitos y bombardea los territorios ocupados por Estado Islámico en Siria e Irak, en otro campo se está desarrollando un conflicto diferente detrás de los teclados y las pantallas. Se trata de la ciberguerra que el grupo de hackers Anonymous le declaró a la organización yihadista para vengar los atentados de París, bajo el nombre Operación Estado Islámico (#OpISIS, por su hashtag en las redes sociales). Por medio de un video, un militante que cubre su cara con la máscara distintiva de la organización advierte que el grupo lanzará la “operación más grande” jamás realizada contra Estado Islámico: “Los ataques de París no pueden quedar impunes, por eso Anonymous en todo el mundo les declara la guerra”.  El portavoz recuerda que desde principios de 2015 ya había comenzado una campaña después de los atentados contra Charlie Hebdo: “Sí, alimañas asesinas, vamos a ir por ustedes, lo estábamos haciendo desde los ataques de enero.”, dice al final de la grabación que termina con las declaraciones del presidente francés, François Hollande, tras conocer los atentados. No se trata de solo amenazas, pues en marzo la organización publicó una lista que incluía 9.200 cuentas de la red social de Twitter vinculadas a simpatizantes del grupo terrorista. “Durante más de un año la lucha cibernética ha aumentado significativamente y ha adquirido gran visibilidad”, dijo a SEMANA Charlotte Lepri, experta en inteligencia y seguridad de la Universidad de París 8. Según un informe de Foreign Policy, los piratas cibernéticos han logrado desarmar más de 100.000 cuentas de Twitter, 149 páginas web y casi 6.000 videos propagandísticos. “Anonymous anunció la publicación de una página web donde denunciará quienes apoyan a Estado Islámico, aunque no está disponible aún, podrían publicar documentos confidenciales también”, dijo a esta revista Camilo García, analista de temas digitales y autor del libro Mucho hacker. El campo de batalla está definido, pues Estado Islámico utiliza internet para varios propósitos como hacer propaganda, estimular el reclutamiento y comunicarse con sus seguidores. Twitter comenzó siendo el medio por excelencia para los terroristas, ya que les permitía divulgar su propaganda sin problemas. En 2014, durante la avanzada en Mosul, los yihadistas difundieron su mensaje por el hashtag #AllEyesOnISIS (Todos los ojos sobre Isis), saturando la red con videos de asesinatos, como el del periodista norteamericano James Foley. Pero tras el cierre repetido de varias cuentas, los extremistas pasaron a usar Telegram, un sistema de mensajería móvil que se considera uno de los más seguros. No obstante, la guerra cibernética va más allá de los mensajes. Varios expertos sostienen que contratistas y voluntarios de diferentes partes del mundo dedicados al ciberespionaje manejan algunas operaciones de Estado Islámico. Según el portal de la empresa Site Intel Group, que estudia redes de grupos terroristas, un autodenominado Ciberejército Islámico (ICA) respondió a Anonymous, los llamó “idiotas” y dio instrucciones sobre cómo defenderse. El ICA reivindicó un ciberataque contra las webs de los ministerios franceses de Defensa, Asuntos Exteriores y Cultura. Por otra parte, según un anuncio del ministro de Finanzas británico, George Osborne, los extremistas están tratando de desarrollar la capacidad de crear ciberataques mortales. Osborne sostiene que los yihadistas pretenden controlar el suministro eléctrico, el tráfico aéreo y los hospitales de las ciudades enemigas, con consecuencias potencialmente devastadoras. Afortunadamente, todavía no cuentan con estas capacidades, pues como recuerda García, “para poder hacer ataques de gran escala se requiere gran habilidad técnica y conocimiento que se encuentra solo en países desarrollados. Sin embargo, no hay que bajar la guardia, pues existe una larga tradición musulmana con alto nivel técnico. Por ejemplo, el Syrian Electronic Army logró hacer cosas impensables como atacar páginas  de medios como la BBC”. La guerra cibernética cobra cada vez mayor importancia y Estado Islámico parece haber entendido el valor de este frente. “Tienen muy claro el valor de internet y saben cuánto daño pueden causar al usarlo como arma”, dice Lepri. Sin embargo, Anonymous no acabará con los yihadistas, pues su actividad digital solo podrá afectar el tema del reclutamiento y propaganda. Por lo tanto, la amenaza del terrorismo digital seguirá en pie, y corresponderá a los gobiernos evitar que produzca sus primeros muertos en el mundo real.