A través del trámite de la Reforma Tributaria, que el gobierno bautizó como de Financiamiento, se concluye sin ambages, que la base de contribuyentes se extinguió.  Basta mirar un poco hacia atrás. Comencemos por decir que con apoyo en un estudio que acaba de dar a conocer el Banco Itaú, la recuperación de América Latina, no pasa por un buen momento, en un contexto internacional “lleno de riesgos” para 2019.   Siga leyendo: El ‘trago amargo’ de Bavaria sobre el IVA a cervezas y gaseosas Al Presidente Bolsonaro, en Brasil, que se posesiona el 1 de enero de 2019, le esperan “desafíos antiguos”, provenientes del área fiscal, tal como ocurre en Colombia. Viene un aumento en las tasas de interés en Estados Unidos, un empeoramiento de la “guerra comercial” que golpeará inevitablemente a América Latina. Una política monetaria apretada en Argentina y México, en tanto que Chile comienza a retirar los estímulos. A medida que se fue tramitando la tributaria, aparecieron preocupantes indicadores. El recaudo por concepto de IVA creció de $30,6 billones en 2016 a $37,5 billones en 2017, y superará los $40 billones en este año, para un aumento de más de 35% en 2 años. Por su lado, el recaudo por impuesto de renta subió de $43,4 billones en 2016 a $56,6 billones en 2017, y se tiene la esperanza de que llegará a 80 billones en 2018. Según datos de la DIAN, la base tributaria es de 2 millones de contribuyentes, que soportan a la espalda esa gigantesca obligación. El resto de la población nacional no tributa y en muchos casos vive de los subsidios. Así las cosas, el abultado gasto público ahorcó al país. Los colombianos que sostienen el gasto público son apenas el 4,5% de la población, y los demás viven de ese esfuerzo. Necesariamente tendrá el país que cuadrar las cuentas por otro lado.  Más impuestos no puede haber, como quedó demostrado en la discusión de la Ley de Financiamiento. El primer objetivo tiene que ser el de reducir el tamaño del Estado. Mientras esto no se corrija, se tiene perdida la esperanza de crecer. También hay que atacar duramente al contrabando. La expansión injustificada de la oferta de cocaína, posterior al “Acuerdo de Paz”, ha traído correlativamente un mayor comercio de narcóticos en el mercado, y vemos en los denominados ‘San Andresitos’ mercancía extranjera que se paga con la coca y que ataca al corazón de las mipymes y pymes que producen internamente las mismas mercaderías que entran de contrabando.   Le puede interesar: Los memes más divertidos de la ley de financiamiento También se deben revisar las bases de datos del Régimen Subsidiado de Salud. Allí se observa que los afiliados pasaron de 21,5 millones en 2010 a 22,6 millones en 2018, y lo que es injustificable, todo esto ocurre mientras de 2,7 millones de personas, según el DANE, salieron de la pobreza extrema, y 4,7 millones de personas, ya no pertenecen a la pobreza monetaria. Una razón suficiente para revisar con disciplina la base de datos de los subsidios, y ver qué pasa con las personas que no existen o no deberían estar allí. Al hueco inexplicable de los “subsidios” se tiene que agregar otro más grande, que es el de las generosas concesiones que hizo el Presidente Santos a las FARC al momento de suscribir el Tratado de Paz en 2016.  Se está hablando de $230 billones en 15 años en inversión física y social con cargo al presupuesto nacional, según informe oficial de la Contraloría General de la República. Las mismas estructuras jerárquicas de la ex - insurgencia aceptan que ese dinero no existe ni va a existir, y que se tiene la necesidad de revisar su cuantía para poder cumplir por lo menos algo, pero honrar la palabra empeñada de todas maneras. *Presidente Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Factoring y Entidades Afines (Asofactoring) FP recomienda: ¿Cómo afectará la Ley de Financiamiento su impuesto de renta?