Las FARC y el Gobierno dieron otro paso firme en busca del acuerdo de paz. Menos de ocho días después de que los negociadores retomaron los diálogos en la isla, las partes informaron este martes que ambos están de acuerdo con que sea una comisión de la ONU y miembros la Celac quienes asuman la verificación de los acuerdos con miras al fin del conflicto. "Hemos acordado que ese componente internacional será una misión política de la ONU", junto con miembros observadores pertenecientes a la Celac, informó Rodolfo Benítez, representante de Cuba. Según lo dieron a conocer las partes, decidieron solicitar al Consejo de Seguridad de la ONU la creación inmediata de esa misión política con observadores no armados por un período de 12 meses que serían prorrogables. Entre otras cosas, la comisión estaría conformada por representantes de los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). La noticia se veía venir. Desde hace unos meses, el presidente Juan Manuel Santos, de manera unilateral, había entregado a ese mismo organismo la tarea de verificar el cumplimiento de los acuerdos. Incluso, el mandatario abonó terreno y habló con ocho de los 15 miembros permanentes y no permanentes. Tras el anuncio falta la confirmación de la ONU, aunque a juzgar por las declaraciones de Ban Ki-moon, la disposición sería aceptada, pues durante la primera Asamblea General del 2016 el secretario general dijo que Colombia era una prioridad para este año. La comitiva que cree la ONU no sólo se encargará de ser veedora de una eventual tregua bilateral, sino que también le deberá hacer seguimiento a la dejación de armas para que se cumplan los términos con las debidas garantías a las que lleguen las partes en el acuerdo final. "No estamos pensando en maquillar un cese al fuego ficticio, como para salir del paso. Lo que hemos hecho hoy demuestra la seriedad con la que estamos procediendo en el difícil camino de dejar la guerra atrás, garantizar los derechos de las víctimas y abrir una etapa de construcción de una paz firme", manifestó Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, luego de que se leyera el comunicado conjunto 65. Ambas partes solicitaron que la misión inicie los preparativos necesarios, en coordinación con el Gobierno y las FARC, para el despliegue de lo que sería la veeduría, una vez se acuerde un cese al fuego bilateral y la dejación de las armas por parte de ese grupo guerrillero. Con esto, uno de los logros más importantes que deja la negociación en los primeros 19 días del año es que ambas partes están de acuerdo en que la ONU asuma la verificación a través del Consejo de Seguridad. El anuncio no es de poca monta, aunque falta mucho por definir: cómo será el trabajo en campo y cuáles serán las reglas que enmarcarán el cese que deberán cumplir tanto las FARC como los militares. De lo poco que se sabe es que se tratará de un monitoreo civil y no militar. En la medida que la ONU y los miembros de la Celac acepten la creación de la comitiva, se trataría de la primera vez que un organismo internacional asume la verificación de un proceso de paz en Colombia. Lo más cercano al anuncio se vivió en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, en el proceso de dejación de armas de las AUC que fue acompañado por la MAPP OEA. "No sólo estamos demostrando, lo repito, la seriedad de estas conversaciones, estamos cumpliendo nuestra palabra. El acuerdo al que lleguemos sobre un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo contará con la verificación y el monitoreo de un organismo internacional que les dé confianza a todos los colombianos", puntualizó De la Calle.