“El capítulo que sigue en Colombia es combatir el crimen organizado y trabajar contra los circuitos locales de corrupción”, señaló Humberto de la Calle, jefe negociador de la delegación del Gobierno en La Habana, en el conversatorio sobre “Los beneficios de la paz” que se realizó este sábado en Cartagena, dentro de la programación del Hay Festival.David Bojanini, presidente del Grupo Sura, se sumó al llamado: “lo más excluyente, lo que más genera violencia, es la corrupción. Un ejemplo es la evasión de impuestos: si todos los colombianos pagaran sus impuestos hoy no necesitaríamos una reforma tributaria”, dijo. El público los apoyó con una larga ovación.“No estamos frente a una paz chiquita. Necesitamos lograr la paz con recuperación del campo, con atención a las víctimas, con seguridad… Lograr la paz no puede representar un reblandecimiento de la seguridad, todo lo contrario”, señaló De la Calle y apuntó que este es el gran capítulo que sigue: no dejar que los vacíos que quedan sean copados por el crimen organizado.“No puede haber un reciclaje de la violencia”, agregó Jaramillo. Y luego habló del “reto territorial” que implica la paz. “Tenemos que lograr la integración de los territorios, construir infraestructura, llevar institucionalidad a las regiones… Tenemos que reconocer que no hemos sido buenos históricamente en eso”.Bojanini se sumó a ese llamado. Aseguró que la búsqueda de la equidad implica la inversión en infraestructura, no sólo en vías sino en temas esenciales como la salud, la educación, la protección social; pero también en las comunicaciones, para que esos colombianos que han estado históricamente apartados tengan acceso a la información. “La falta de presencia del Estado y sus instituciones han sido una de las principales causas del conflicto”, apuntó.Durante la conversación, Bojanini reiteró su desacuerdo con “el modelo asistencialista” para enfrentar los retos que trae la paz. Aseguro que éstos “cuestan demasiado, discriminan, crean dependencia y no son sostenibles. Cuesta menos promover el desarrollo para que haya equidad y la inclusión, que se consigue dándole oportunidades a la gente, dándoles acceso al crédito y a la protección de su patrimonio”.Además contó, a manera de anécdota, que en una de sus visitas a La Habana les había dicho a las FARC que “el modelo de país que queremos no es el de Venezuela”. Y ellos respondieron: “nosotros no apoyamos el castro-chavismo”.También se puso sobre la mesa las críticas que Human Rights Watch hizo en diciembre pasado al tema de justicia transicional pactado en La Habana, al que la organización se refirió como un “acuerdo que garantiza la impunidad de los máximos responsables de graves crímenes”.De la Calle sostuvo que en esta negociación todas las partes han tenido y tendrán que ceder; pero defendió nuevamente lo pactado y lo calificó como “bastante equilibrado”. También reconoció que el escepticismo que reina en el país alrededor de las negociaciones de paz es “natural”, y criticó las declaraciones radicales y provocadoras que la guerrilla continúa haciendo públicas.Finalmente el jefe negociador de la delegación del Gobierno, hizo un nuevo llamado al ELN para que se integre a las conversaciones de paz. “Ya es hora”, afirmó.