Una de ellas es la plataforma SecureDrop, utilizada por una treintena de medios estadounidenses e internacionales. El software ofrece la posibilidad de comunicarse a través de servidores cifrados sin dejar rastros."El interés por SecureDrop explotó en los últimos dos meses", afirmó Trevor Timm, director ejecutivo de la fundación Freedom of the Press, creadora de este programa. Aseguró que "decenas" de medios de comunicación mostraron interés."Desde las elecciones parece que esas organizaciones tienen urgencia por poner en marcha un medio más seguro para obtener datos por parte de quienes filtran información", explicó a la AFP.Le puede interesar: El ‘Rusiagate’Donald Trump consideró la semana pasada que la divulgación de información clasificada por parte de miembros del gobierno es "un acto criminal" y prometió penalizar a quienes filtren información.El gobierno de Obama también se ha puesto en contra de los filtradores de información, actitud que le valió críticas de defensores de la libertad de prensa. Pero Trump ha ido mucho más lejos al atacar a los medios calificándolos de "deshonestos"  y "mentirosos". Acusó a grandes canales de televisión y periódicos, como CNN y The New York Times , de ser "enemigos del pueblo estadounidense". Le recomendamos: Trump estalla contra la prensa y niega contactos con Rusia en campañaPara Timm, la renuncia del jefe del Consejo de Seguridad Nacional Michael Flynn, envuelto en una polémica tras la revelación de conversaciones telefónicas que mantuvo con el embajador de Rusia en Washington, es un ejemplo importante del rol de la prensa y los filtradores de información."Las filtraciones permiten al público ejercer presión sobre el gobierno para que renuncie a políticas espantosas", escribió en un blog para la revista Columbia Journalism Review. Algunos medios reconocieron que usan SecureDrop, incluida la agencia internacional Associated Press y el sitio de investigación The Intercept. Consulte: ¿Por qué tantos norteamericanos están renunciando a su nacionalidad?SecureDrop "es el sistema más fácil de usar en las salas de redacción (...) permitiendo que la fuente siempre permanezca completamente anónima", estimó Betsy Reed, jefa de redacción de Intercept.