Decir que 2017 trajo muchos desafíos para las empresas colombianas puede sonar a eufemismo. Aunque el comportamiento del producto interno bruto mantuvo su signo positivo y exhibió al final un crecimiento del 1,8 por ciento según el Dane, lo cierto es que para buena parte del sector productivo quizás fue uno de los años más complejos.El año pasado la mitad de las empresas del país ganaron menos, tuvieron que hacer mayores esfuerzos para mantener sus ventas y apelaron a todo tipo de estrategias para recortar costos y garantizar su sostenibilidad. Sin embargo, en un año mediocre para la economía, las empresas confirmaron su resiliencia y fortaleza para seguir avanzando.Desde enero comenzaron las turbulencias, luego de que estalló el escándalo de corrupción de la compañía brasileña Odebrecht. Este hecho frenó el programa 4G que impulsa el gobierno para modernizar la infraestructura del país, y desató una ola de incertidumbre para la banca, encargada de financiar buena parte de estas obras.A Odebrecht se sumó la desaceleración del consumo por cuenta del aumento en el impuesto al valor agregado. Este afectó a la industria, le imprimió un ritmo más lento al comercio y deterioró en forma importante la cartera de créditos, lo que obligó a los bancos a aumentar sus provisiones. Luego vino la intervención de Electricaribe, la mayor compañía de distribución de energía eléctrica en la costa caribe, que le propinó otro golpe a la economía, en especial al sector financiero, que había otorgado millonarios créditos a esta empresa.A pesar de este difícil panorama que enfrentó el sector productivo, las ventas de las 1.000 compañías más grandes del país alcanzaron los 750 billones de pesos durante 2017. Eso representa un crecimiento del 5 por ciento frente a los ingresos obtenidos en 2016. Por su parte, las utilidades crecen un 19 por ciento al pasar de 35,9 billones en 2016 a cerca de 43 billones en 2017.Este comportamiento no resultó generalizado ni parejo. Los sectores petrolero y minero, que se convirtieron en los grandes ganadores, lideraron el repunte tanto de las ventas como de las utilidades. Los ingresos de las empresas de petróleo y minería crecieron alrededor del 21 por ciento, mientras que sus utilidades variaron el 180 y el 108 por ciento, respectivamente, ante el buen comportamiento de los precios internacionales del petróleo y el carbón durante el año pasado.Estos sectores responden por gran parte del crecimiento de las ventas y de las utilidades del sector empresarial colombiano en 2017. Las utilidades del sector petróleo y gas pasaron de alrededor de 5,1 billones a más de 14,3 billones de pesos en el año completo, mientras que las del sector minero se duplicaron al pasar de 1,2 a 2,6 billones de pesos.Sin contar estos dos sectores, las utilidades del resto de empresas cayeron un 12,9 por ciento al pasar de 29,6 billones de pesos en 2016 a 25,8 billones de pesos en 2017. No obstante, cabe aclarar que se trata de una disminución del nivel de utilidades y que no es una situación generalizada. La mitad de las mil empresas presenta un aumento en su nivel de utilidades, mientras que la otra mitad reporta un decrecimiento.Solo un sector presentó un saldo en rojo: el de telecomunicaciones, cuyos resultados se vieron afectados por el pago de 4,7 billones de pesos que tuvieron que hacer las principales compañías de telefonía celular por el tema de la reversión de activos. Claro perdió un billón de pesos.La gran expectativa se concentra en 2018, cuando los observadores económicos esperan un comportamiento más dinámico de la economía que le permita al sector productivo volver por el camino del crecimiento. Una meta ambiciosa que confirma, sin embargo, el compromiso del sector productivo por seguir construyendo país.