SEMANA: ¿Cómo es que su lucha por la igualdad se convirtió en un hito?FABIÁN CHIBCHA: Fue un proceso largo. En 2009 le solicitamos a la Policía Nacional que me reconociera, como pareja de un agente activo, mi derecho a la salud, la pensión y el patrimonio por ser compañero de un policía, pero lo negaron porque era solo para parejas heterosexuales. Con el fallo de la Corte Constitucional del año pasado, que ordenó a las Fuerzas Militares reconocer a las parejas del mismo sexo, me reconocieron mis derechos.   SEMANA: ¿Usted se casó a los 22 años... con un policía?F.C.: Sí. Nos conocimos en Tunja, pero no sabía que era policía. Con el tiempo decidimos unirnos en unión marital de hecho para formar un proyecto en común. SEMANA: ¿Y cómo es vivir con un policía?F.C.: Es difícil, porque no es un trabajo como cualquier otro. Requiere mucha disciplina y sacrificio. SEMANA: ¿Cree que las Fuerzas Militares deberían salir del clóset?F.C.: Claro, porque reprimir a la gente produce más que perjuicios a la sociedad, a su entorno, a la familia. Lo más saludable es permitir que las personas fluyan y desarrollen sus proyectos de vida libremente.SEMANA: ¿Cómo está el país en términos de inclusión a los homosexuales?F.C.: Sigue avanzando, pero a un paso muy lento.SEMANA: ¿Por qué decidió lanzarse a la política como edil?F. C.:Tras la batalla que libramos para obtener mis derechos, me di cuenta de la necesidad de seguir luchando por un país con mayor inclusión, equidad y respeto al medio ambiente. Por eso estudié derecho y ahora, con 24 años, decidí lanzarme como edil de Engativá, por el movimiento Progresista. SEMANA: ¿Y usted no era del Partido Verde?F.C.: Desafortunadamente esa iniciativa social fue defraudada por los líderes de ese partido y vimos que ya no había opción de estar allí cuando entraron personas del Partido Conservador a atacar derechos y políticas a favor de la mujerSEMANA: Hablando de su campaña, ¿qué le urge a Engativá?F.C.: Necesitamos soluciones de movilidad y que haya más espacios culturales, bibliotecas, museos, todo lo que está solamente en Bogotá; hay que dejar el centralismo.