Que las guerrillas están mamándole gallo al proceso de paz, se dice cada día con más énfasis. Y en efecto, en eso están. Mamadera de gallo es el juego que adelantan las Farc con el despeje y el canje y las conversaciones sobre conversaciones mientras la guerra sigue y se acrecienta. Y mamadera de gallo es también el juego paralelo del ELN con sus secuestros masivosy sus pescas milagrosas mientras hablan con la 'sociedad civil', con los cardenales de la Curia Romana y con los espías alemanes.Pero, por otra parte, un amigo me escribe resumiendo en una frase los 50 años que nos han traído a donde estamos:"Pastrana está haciendo lo único que puede hacer como representante o portavoz actual de ese mismo establishment que durante medio siglo o más le mamó gallo a la necesidad de resolver las cuestiones campesina, obrera y nacional, y que hoy no se quiere hacer cargo de las consecuencias de tanto y tan inútil aplazamiento".También con esto estoy de acuerdo. Pastrana, al intentar negociar con las crecidas guerrillas que le maman gallo ahora (y que a su vez han crecido como reacción contra 50 años de mamadera de gallo del establecimiento), está haciendo lo único que puede hacer. Lo malo es que lo está haciendo mal. Sólo por mamar gallo. Considera que del tema de la paz obtuvo ya lo que de verdad quería _su elección a la presidencia_, y que de ahora en adelante basta con mamarles gallo a las Farc por un lado y de un modo y al ELN por otro lado y de otro, sin tener que ceder en nada de lo sustancial. Es decir, sin tener que resolver lo que mi amigo llama "las cuestiones campesina, obrera y nacional", que son las causas de la guerra. Parece creer Pastrana que la mamadera de gallo bastará para que la guerra misma desaparezca como por arte de birlibirloque sin necesidad de que desaparezcan sus causas. Y en eso está.Esto es muy grave. Porque lo que nos enseñan las 'políticas de paz' adelantadas por los gobiernos de Colombia en los últimos 17 años, desde Belisario Betancur, es que la mamadera de gallo no resuelve tampoco la cuestión de la guerra, como no resolvió ninguna de las otras. Sino que, como a las otras, la profundiza y la exacerba. Ese fue el resultado que obtuvo Betancur, y que después agravó Barco, y a continuación Gaviria, y después Samper, gran mamador de gallo (sin que, por lo demás, ninguno de ellos hubiera hecho otra cosa tampoco con respecto a las demás cuestiones). Y lo agrava también Pastrana. En el año corto que lleva su gobierno, y su 'política de paz', la guerra ha dado en Colombia un inmenso salto cuantitativo y cualitativo, hasta el punto de tragarse en su vorágine todo lo demás. En tiempos de Betancur todavía podían las voces del establecimiento preguntar con sorna: "¿Cuál paz, si aquí no hay guerra?". Ahora ya no lo hacen. Pero tampoco sacan la lección obvia de estos 17 años de desastre: hay que dejar de mamar gallo.Pastrana, pues, ha venido a confirmar la férrea ley de nuestra historia según la cual cada presidente que nos gobierna es peor que el anterior. Pero esto tiene solamente valor de síntoma, pues en la realidad efectiva ningún presidente de Colombia gobierna. Si se suceden los unos a los otros siendo peores en cada turno es sólo porque, como dice la frase de mi amigo, son sólo "representantes o portavoces" de un establecimiento que no ha cambiado, ni quiere cambiar. Y que por eso mama gallo.