Semana.com: ¿Cómo ve el tema de las versiones libres de los Paramilitares y la ley de justicia y paz? Teresita Gaviria: una de nuestras obligaciones es asistir a estas versiones libres, pero es poco lo que ellos nos han ayudado con su testimonio. De todas maneras debemos estar al pie de esto, de la Fiscalía y de ver cuándo estos señores nos van a decir la verdad. Hay un poco de temor de las víctimas que estamos asistiendo a estas versiones libres, pues nos sentimos bastante afectados. El caso concreto es el de Don Ramón Isaza: fue algo muy doloroso pues él reconoce que asesinó a más de 800 personas que pasaban por su zona, en colaboración con un miembro de las Fuerzas Militares. Los catalogaba como “muchachos sin rumbo” que iban de Medellín, como personas que no se dejaban orientar y que no querían pertenecer al movimiento de él por lo que terminaron asesinados. Esa declaración es gravísima. Una publicación del Diario El Colombiano hace un poco más de un mes confirma las muertes en la zona de Ramón Isaza, y que los cuerpos eran arrojados al Río Magdalena para no dejar evidencia. Yo como doliente relacioné a mi hijo como uno de esos cadáveres y siento mucho dolor... pero debo sobreponerme para liderar este movimiento. Tomo fuerzas para acompañar a las demás madres, pero el dolor es inmenso, me duele mi alma cuando veo este tipo de cosas, me duele mi alma porque veo que no hay posibilidad de que él me diga si mató a mi hijo. Semana.com: ¿Cuál es la verdad que buscan las Madres de la Candelaria? Teresita Gaviria: seguimos insistiendo en una verdad transparente, que no genere más dudas tanto para ellos que han cometido todo este tipo de delitos como para nosotros y tener la tranquilidad de acabar con esa incertidumbre que nos mata día a día. Todos los días de la vida estamos al pie de esta lucha, trabajando por todos los desaparecidos del país. Queremos saber la verdad, quién ordenó, quién autorizó la detención y luego la muerte de estas personas, no solamente la de mi hijo. Yo sigo trabajando por todos los desaparecidos del país porque me identifico totalmente con aquellas madres o con aquellos hogares que han perdido sus hijos. Semana.com: ¿Cómo sienten este proceso de reparación? Teresita Gaviria: Los primeros días sentíamos que era un juego y no servía para nada, estudiábamos la ley y aunque le hacíamos críticas decíamos que esa era la ley y con ella debíamos trabajar. Finalmente la apoyamos. Hemos buscado la manera de llegar a esos lugares donde estos señores están dando su versión libre. Es cierto que todos no hemos tenido la oportunidad de verlos cara a cara. Solamente yo estuve con ellos en la cárcel de Itagüí, cara a cara, con Don Berna y Don Diego, luego me vi con Ernesto Báez. A todos ellos les he pedido “señores yo creo en la paz, yo creo en la reconciliación, pero necesitamos ese granito de arena de ustedes que es la verdad”. Ellos con mucha cultura me dicen “Tranquila señora que a eso le estamos trabajando”. Yo no trabajo solamente por Cristian Camilo, mi lucero, que desapareció el 5 de enero de 1998, sino por todas las desapasiones del país. Me duele todo lo que hagan con estos humildes hogares, con estos campesinos, señalándolos injustamente por pertenecer a la guerrilla o a los paramilitares. Cuando estuve en los Montes de María (Sucre) fueron muy dolorosas las historias que me contaron las mujeres de Magangue, San Onofre, Zambrano, por esta bendita guerra que nos ha quitado cosas muy lindas: nos quitado los seres queridos, pero no nos ha quitado las ganas de seguir trabajando y luchando por los derechos de las víctimas. Semana.com: en esta visita a la cárcel y en las versiones libres ha tenido la oportunidad de estar cerca de los jefes paramilitares ¿Qué se siente tener al victimario tan cerca? Teresita Gaviria: Primero sentí alegría porque estaba con personas que supuestamente eran muy temibles, pero que podrían tener información sobre nuestros hijos. Luego me imaginaba a estas personas cometiendo ese montón de crímenes. Sentí mucho susto , terror. Recordé que incluso por ellos había barrios enteros a los que no se podía entrar; ahora veo que también muchos delincuentes se aprovecharon del nombre de estas personas para volver añicos a otras. Cuando dije que iba para la cárcel a hablar con ellos, muchos me dijeron que no lo hiciera porque de allá no salía, pero ahora después de verlos tengo confianza en que hablarán con la verdad. De pronto una de las madres encuentra así a su hijo. Ningún valor tiene que yo sola los escuche y luego tenga que buscar a las mamas de esos muchachos, lo que debe suceder es que todas las víctimas asistan, escuchen y encuentren a su familiar. Semana.com: ¿Han logrado encontrar alguno de los muchachos desaparecidos con lo dicho en las versiones libres? Teresita Gaviria: con la gente de Ramón isaza tenemos la certeza que encontraremos a mi hijo Chistian Camilo Quiroz Gaviria, a Oscar Alberto Torres y al hijo de la señora Orfilia de Barbosa porque los tres desaparecieron en Doradal (Antioquia). En este momento somos unas 10 personas que creemos que sino estaban reclutados a la fuerza en las filas del grupo de Don Ramón Isaza, él dio la orden de matarlos. A Salvatore Mancuso, en la segunda versión, le pasamos un listado de 161 desaparecidos y nos dijo que conocía tres, que en la próxima versión nos diría cuál había sido su suerte. A cada uno de estos señores les vamos a pasar el listado de los muchachos desaparecidos cada vez que haya una versión libre. Semana.com: ¿Para qué les sirvió ganarse el Premio Nacional de Paz? Teresita Gaviria: para hacer visible el problema de las víctimas de desaparición forzada, capacitar a las mujeres sobretodo a las desplazadas pues muchas no tienen ni la primaria. Decir y reconocer públicamente que uno se ganó el Premio Nacional de Paz es muy lindo, que reconozcan nacional e internacionalmente que aquí están las víctimas que buscan a los desaparecidos. Que estamos todos los miércoles a las 12:30 en la Iglesia de la Candelaria diciendo “los queremos vivos, libres y en paz”. Que en el atrio de esa iglesia hay un grupo de hombres y mujeres con esperanzas e ilusiones de encontrar a sus seres queridos, así estén muertos, pero encontrarlos. Antes nadie nos tenía en cuenta, pero hoy en día decir que somos las Madres de la Candelaria hace que seamos bien recibidas en todos lados. Semana.com: ¿Cree que algún llegue el perdón? Teresita Gaviria: es duro de hacer pero debemos apuntarle al perdón después de que nos digan la verdad. Así seremos capaces de perdonar, y en un futuro mezclarnos con los victimarios de nuestros hijos. QUÉ ES LA ASOCIACIÓN MADRES DE LA CANDELARIA 1- La Asociación Caminos de Esperanza cuenta con 227 mujeres y hombres. 2- Buscan a 240 desaparecidos. 3- Las primeras desapariciones comienzan en 1996 en Urabá, Bajo Cauca y Magdalena Medio. 4- Hasta el momento sólo han encontrado a la señora Margarita Grisales, quien fue liberada y estaba en poder de las FARC. Igualmente se supo del señor José Abdul Cofar, taxista, que fue encontrado muerto en el Barrio Santo Domingo Sabio de la Ciudad de Medellín, su exhumación fue realizada por los familiares. Se ha tenido información de varios jóvenes que se encuentran en poder las AUC en la zona de Urabá, sus familiares los han identificado a través de videos. 5- La Asociación Caminos de Esperanza Madres de La Candelaria, fue fundada el 19 de marzo de 1999, y en el año 2003 se tramitó la personería Jurídica. Hasta el momento lleva 8 años de constante lucha y búsqueda por sus seres queridos. Todos los miércoles interrumpidos, como compromiso, se reúnen con todas las víctimas de la desaparición forzada. Dejarán este espacio el día que llegue el último desaparecido del país.