Cuando pensamos en el progreso de Colombia es indispensable incluir la educación como un motor del desarrollo. Esta nos brinda las herramientas necesarias para enfrentarnos a los mercados mundiales, cada vez más avanzados y competitivos. Asimismo, nos permite avanzar hacia la sociedad justa y equitativa que todos queremos. En este sentido, un modelo educativo que combine de manera eficiente la práctica y la teoría, se acerca mucho más a los desafíos de la modernidad, donde 5 años son un tiempo excesivo para que un joven se vincule a la realidad laboral. Un promedio de diez semestres académicos, que en realidad se reducen a mucho menos, debido a largos periodos vacacionales y otras actividades, están empezando a ser incongruentes con la velocidad del mundo empresarial y de los negocios, que diariamente demanda talento, calidad y agilidad. Escoger bien lo que se estudia: determinante para el éxito Elegir un programa académico de manera informada es fundamental, pues estudiar lo que se quiere, ayudará a trabajar en lo que le guste y así, seguramente, será más exitoso. De igual forma, si una de las opciones para estudiar se adapta a las demandas del mercado, los resultados serán doblemente beneficiosos. Para este fin, el Ministerio de Educación Nacional, a través del observatorio laboral de educación, permite a los bachilleres, padres de familia y empresarios, encontrar estadísticas que orientan sobre la vinculación al mercado laboral y las áreas consideradas clave para la competitividad y desarrollo local y nacional. Esta herramienta permite conocer cuáles son las carreras de mayor demanda en el sector productivo, tales como: Administración de Empresas y negocios internacionales, Ingeniería Industrial, Civil,  de Software, Marketing y Logística, Gastronomía, Contaduría, Finanzas y Comercio Exterior, entre otras. Un modelo de educación que permita la alternancia entre la teoría y la práctica, proporciona a los estudiantes competencias que facilitan la inserción y proyección en el mercado laboral, promueve la movilidad y la continuidad en la educación superior, garantizando el desarrollo personal y laboral de los egresados. También contempla acciones para fortalecer la calidad y pertinencia del sistema, de forma que éste puede anticiparse y responder efectivamente a las necesidades productivas y sociales del país. Este modelo, implementado en universidades del mundo y del que en Colombia es pionero con instituciones como Uniempresarial, Fundación universitaria de la Cámara de Comercio de Bogotá, debe su éxito a la alianza entre el sector productivo y el educativo. Las empresas indican las necesidades de formación de su sector, las instituciones integran la teoría y la práctica, los estudiantes adquieren experiencia empresarial, en un contexto donde la duración del programa académico es más corto en número de periodos académicos pero con mayor intensidad horaria en cada uno de ellos y finalmente la formación está acorde a la demanda productiva. En otras palabras, el estudiante cursa la totalidad de su programa académico, en siete semestres,  intercambiando teoría y práctica en cada uno de ellos; trece semanas en la institución (aprende el saber) y trece semanas en una empresa  (aprende el saber hacer). Esto permite que los practicantes estén en permanente contacto con las empresas, y en la mayoría de los casos los vinculen al terminar su formación, fortaleciendo los lazos entre los sistemas educativo y laboral. La educación es el camino más expedito y seguro para que Colombia crezca. No cabe duda de que estudiar paga y que no hay sector económico que no requiera personas capacitadas, que potencien el desarrollo de sus negocios y claro, del país. *Vicerrectora Uniempresarial