La educación de calidad es la única herramienta de política pública que ha probado ser efectiva en el mejoramiento de la movilidad social y en la reducción de brechas y desigualdades entre distintos grupos de personas en el interior de un país. Por lo mismo, Bogotá es referente de la anterior premisa con un esfuerzo fiscal de 1,1 billones de pesos para la construcción de 64 colegios (30 colegios nuevos y 34 edificios nuevos en colegios existentes), de los cuales a la fecha se han entregado 27, 19 están en obra, 12 en diseño y seis en gestión predial. El colegio Rogelio Salmona de Ciudad Bolívar es uno de los nuevos estandartes en materia de infraestructura y modelo educativo en Bogotá. Es una megaestructura completamente nueva, que tuvo una inversión de 34.618 millones, de los cuales la Alcaldía de Bogotá aportó 24.370 millones de pesos y el gobierno nacional 9.888 millones de pesos. Más que obras José Gabriel Roa tiene 8 años, es bogotano y vive en el barrio Madelena. Ingresó al Rogelio Salmona con grandes expectativas. “¡Este colegio me cambió la vida! Donde estudiaba antes no nos dejaban correr ni divertirnos porque no había espacio al aire libre para hacerlo. Pero acá es diferente, los salones y el comedor son muy grandes, hay varias canchas, laboratorio y un parque con muchos colores”, dice este niño de segundo grado. Lee también: En Bogotá una docente y sus alumnos le apuestan a la educación para niños con discapacidad José Gabriel es uno es de los 1.620 estudiantes del Rogelio Salmona que graduará su primera promoción en 2020. La institución educativa distrital cuenta con 10.880 metros cuadrados, 45 aulas, un teatro con capacidad para más de 300 asistentes y más de 80 docentes que, además de enseñar matemáticas, español o biología, velan por el desarrollo integral de los niños y jóvenes. De acuerdo con Claudia Puentes Riaño, secretaria de Educación, la infraestructura que el gobierno de Enrique Peñalosa les está dejando a las nuevas generaciones hace de Bogotá la ciudad más educada. “El Rogelio Salmona no tiene nada que envidiarle a un colegio privado; esta es una de las obras que dignifican lo público y brindan los mejores espacios a estudiantes y maestros para que desarrollen todo su potencial y sean felices”, señala la funcionaria. Cabe resaltar que la Secretaría de Educación del Distrito elevó a un 27 por ciento los colegios con calificación A+ o B+ en las pruebas Saber, uno de los índices de mayor calidad del país, lo que significa una reducción de la brecha, con respecto a los colegios privados, de 10 puntos porcentuales. “Hay quienes no conocen que, así como hay instituciones privadas de alta calidad, también tenemos colegios distritales con altos estándares. Lograr esto no solo disminuye la brecha de calidad, también elimina la visión de que los colegios públicos son para las clases bajas y los privados para las más altas. Las soluciones nunca son de plata, sino de inversiones bien hechas”, concluye Puentes Riaño.