Aunque todavía falta un año para los comicios regionales de 2015, el ambiente electoral ya se siente. Las dos principales fuerzas políticas del país,  los santistas  y el  uribismo, están cocinando desde hoy las estrategias para ganar en los territorios, donde se ejecutará la política de paz. La Unidad Nacional sabe que hay muchos departamentos con una fuerte base opositora y el Centro Democrático tiene el reto de enfrentar la maquinaria del gobierno sin  la foto de Álvaro Uribe en el tarjetón. El año entrante se perfila así como una tercera vuelta entre la Casa de Nariño y sus principales opositores.   Al igual que en 2014, el proceso de paz jugará un papel crucial en las elecciones de 2015. Las negociaciones en La Habana marcarán el tono del debate para la campaña en las regiones. De avanzar con ritmo firme, el gobierno buscará que la cita de octubre replique la victoria de la segunda vuelta al convertirse en un referendo a favor de la implementación de los acuerdos a nivel territorial. Por otro lado, si la Mesa de Cuba se estanca y el rechazo de la opinión pública crece, será el turno del uribismo de nacionalizar los comicios locales y aumentar la presencia política que demostró este año. Además de alcaldes y gobernadores, estará en juego la doctrina de “paz territorial” del gobierno Santos. ¿Cómo se están preparando las distintas fuerzas políticas para la tercera vuelta? Para la oposición es una mezcla de estrategias conocidas con nuevas apuestas. Siete millones de colombianos apoyaron a Óscar Iván Zuluaga en la segunda vuelta y el Centro Democrático ganó en 14 de los 32 departamentos y en 622 municipios del país (ver mapa). Ese desempeño de los opositores en las urnas todavía acecha al santismo y más cuando el uribismo se ha dedicado a hacer campaña regional desde el día siguiente en que perdió su candidato. Con sus famosos ‘talleres democráticos’, varios senadores y representantes, incluido el propio Álvaro Uribe,  han repetido su conocida estrategia: recorrer el país pidiéndole cuentas al gobierno y apretándole las tuercas a las negociaciones con las FARC. Pero una cosa es competir con el expresidente Uribe encabezando la lista en el tarjetón y otra muy distinta sin ese atractivo imán electoral. Ese es  precisamente el debate que por estos días tiene dividido al Centro Democrático. Por un lado están los que creen que es mejor apostarles a caciques regionales, que aporten sus maquinarias a la causa, y por otro los que defienden la estrategia de confrontar la ‘mermelada’ oficialista con el voto de opinión. “Vamos a fortalecer los municipios donde ganamos y seguramente haremos alianzas con el Partido Conservador en los que perdimos” le dijo la senadora Paloma Valencia a SEMANA. Mientras los uribistas se definen, el plan de la Unidad Nacional ya está cantado. Tanto La U como Cambio Radical y el liberalismo irán unidos en los departamentos donde el uribismo entró pisando duro en 2014 como Antioquia, Tolima, Huila y Caquetá y se mantendrán separados en los territorios que conquistaron desde las elecciones presidenciales, como la costa Caribe. Tal como le confirmó a esta revista el nuevo presidente de La U, Roy Barreras: “No hemos definido el tema de los avales pero sí un protocolo conjunto para que de aquí al 20 de diciembre sepamos en cuáles regiones vamos a ir juntos y en cuáles no”. El pacto se dio en la cumbre de La U en Santa Marta, a la que fueron invitados los senadores Horacio Serpa, del Partido Liberal y Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical. En enero la coalición santista  arrancará una gira por todo el país para pisarle los talones a Centro Democrático. La gran pregunta es cómo escogerán a sus candidatos. “Hay lugares donde la única salida es la Unidad Nacional y otros donde es mejor aprovechar los liderazgos de cada partido” le confirmó a SEMANA el senador de La U Óscar Mauricio Lizcano. En los departamentos donde haya candidato único, un mecanismo es la consulta, que de acuerdo con el calendario electoral de la Registraduría,  será el 19 de abril. Otra forma será por medio de encuestas regionales para alcanzar a inscribir los candidatos antes del 25 de agosto, fecha en la que se vence el plazo. En los departamentos donde vayan separados las reglas cambian. Cada partido tendrá libertad para definir las condiciones de sus elegidos. La U, por ejemplo, ya dijo que como requisito, los candidatos deberán incluir en sus programas una política contra la desnutrición infantil y comprometerse a ser gobernantes del posconflicto. Los liberales también exigirán una agenda de paz y Cambio Radical necesita perfiles sintonizados con los programas de vivienda gratis y carreteras del vicepresidente Germán Vargas Lleras. Por más unida que esté, la coalición santista sabe que hay territorios donde la amenaza uribista amerita hacer alianzas. “Los que están con la paz bienvenidos. En las regiones donde podamos haremos alianzas” le dijo el senador Barreras a la revista. Además se reunió la semana pasada con el presidente del conservatismo, David Barguil. “Tuvimos un desayuno formal y es un primer paso para empezar a mirar posibles acercamientos. Los conservadores apoyan el proceso de paz y sobre esa base podemos sentarnos a hablar.” Sin embargo, los conservadores todavía no saben con quién aliarse. Barguil le dijo a la revista que aparte de Roy, ha conversado con Uribe y que tiene pendiente en su agenda reuniones con Fabio Amín y Horacio Serpa. “Nosotros no descartamos las alianzas, siempre y cuando los candidatos representen las banderas azules” señaló. Por los lados de los verdes, las estrategias están muy biches. Según Antonio Sanguino, uno de los voceros del partido, en enero harán un ‘retiro espiritual’ con la dirección nacional y los dirigentes de cada departamento para confeccionar un mapa electoral frente a las regiones prioritarias de 2015. “Para nosotros esas elecciones son la antesala de 2018. En algunos lados vamos a jugar con cartas propias, en departamentos como Boyacá, Antioquia y Nariño y en otros trataremos de construir coaliciones que tengan un perfil ciudadano y una agenda ambiental y de paz” le dijo a SEMANA. El Polo Democrático tiene casi todas sus fichas puestas en Clara López. Su candidatura a la Alcaldía de Bogotá pinta como una de las más competitivas. A nivel regional el partido habla de una ‘convergencia democrática’ con otros movimientos. Pero lo más probable es que la alianza para la reelección de Santos en segunda vuelta no se repita en los escenarios locales. Pero sin duda la pelea más dura será Bogotá, la joya de la corona de las elecciones de 2015. Centro Democrático ya definió a Francisco Santos, el Polo a Clara y al santismo se le está haciendo tarde para definir si aspira con candidato único. El exministro Rafael Pardo lleva varios meses sumergido en libros sobre el metro y la movilidad, pero sigue sin ser el candidato oficial. “Yo estoy listo. Pero los partidos no han tomado una decisión” le dijo a la revista. Estas tres aspiraciones, que cuentan hoy con altos porcentajes de reconocimiento, enfrentarían el dilema de nacionalizar la campaña con el tema de la paz o sumergirse en los temas urbanos que hoy mantienen el pesimismo de los capitalinos en altos niveles históricos. Después de las elecciones parlamentarias y las dos vueltas presidenciales, será la cuarta vez que santistas y uribistas se enfrentan. La diferencia está en que, por primera vez, ni el presidente Santos ni el senador Uribe estarán en el tarjetón para movilizar los votos.  Si en 2014 estaba en juego la conducción del proceso de paz, en 2015 el pulso será, departamento a departamento y pueblo a pueblo, la eventual implementación de los acuerdos con la guerrilla en las regiones.