El secretario general de la Presidencia, Luis Guillermo Vélez, recibió la semana pasada una carta curiosa. Un alto ejecutivo del Banco de la República le informaba que en la bóveda de ese organismo apareció un paquete con la descripción “Alhajas de la defensa nacional”. Resulta que en 1932, en la guerra contra Perú, el gobierno hizo un llamado para que las personas pudientes hicieran donaciones en oro, plata o piedras preciosas para contribuir a la causa nacional a través del Banco de la República. Muchos lo hicieron y al parecer algunas no alcanzaron a fundirse o a ser vendidas, y quedaron guardadas. Como eso sucedió hace 84 años y el paquete no se ha abierto, pues tiene un sello lacrado, hay gran expectativa sobre su contenido.