Estos animales han sido rescatados del tráfico ilegal en Colombia, una industria que se basa, principalmente, en el comercio de monos, tortugas y reptiles, y cuyo valor se estima en unos 17 millones de dólares al año. El tráfico de animales es la cuarta práctica de este tipo más grande del país, después del tráfico de drogas, armas y humanos. La situación es dramática para un país reconocido por su diversidad, ya que una de cada siete especies de la Tierra se puede encontrar aquí, incluidos 467 tipos de mamíferos, 1.768 de aves, 609 anfibios y 475 reptiles.