Los megaproyectos de las plantas de tratamiento de Canoas y Salitre depurarán el 100 por ciento de las aguas residuales que utilizan los habitantes de Bogotá y Soacha. La segunda tiene en 2019 el 86 por ciento de la obra civil ejecutada y, de acuerdo con Néstor Franco, director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), terminará obras en el segundo semestre de 2020. Así lo confirmó en el foro ‘Tratamiento de agua y saneamiento básico: una necesidad de país’. Esta obra descontaminará las aguas de 3,5 millones de habitantes del noroccidente de Bogotá. El Banco Mundial y centros de estudio internacionales la reconocieron como el proyecto de infraestructura más exitoso de Colombia en los últimos años. “No ha tenido un solo peso adicional, ni un solo día de atraso y ha cumplido todos y cada uno de los hitos contractuales que establecimos conjuntamente entre la Corporación y el Banco Mundial”, asegura Franco. El proyecto se inició el 27 de septiembre de 2016 y a la fecha tiene todos los avances presupuestados. En esto han jugado un rol fundamental el manejo gerencial y la participación ciudadana. Al principio, algunos vecinos de la obra se opusieron porque creían que sus inmuebles se iban a desvalorizar por malos olores o contaminación. Sin embargo, después de un fuerte proceso de diálogo ciudadano, los detractores han participado, se han informado y se han convertido incluso en sus defensores. A esto hay que sumar el manejo financiero. De acuerdo con el directivo de la Corporación, ya desembolsaron 100 millones de dólares del préstamo de los 250 millones de dólares que hizo el Banco Mundial, cuyo pago estaba previsto para finales de 2024. “Anticipamos pagos que traerán beneficios económicos para la Corporación en tanto no deberá cargar con intereses, así como para la Nación, pues se liberará cupo de endeudamiento”, aseguró. Este proceso de obras civiles ahora deberá involucrar con mayor énfasis a las comunidades. Como dijo Édgar Orellana, especialista de agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, en otros países han aprendido que, de no tener una adecuada vigilancia y control y el apoyo de las comunidades, pueden seguirse presentando problemas en la calidad del agua. Jorge Carrillo, director de la Coalición Agua para Colombia, exviceministro de Agua y Saneamiento Básico y asesor de la Presidencia de Andesco, aseguró que para esto es necesario un cambio cultural, impulsado, además, por las compañías prestadoras del servicio de agua y energía. “Los ciudadanos y las empresas deben aprender a consumir de manera responsable y a tener una relación sana con sus afluentes”, agregó. Conscientes de la necesidad de ese cambio de cultura, la CAR ha propuesto que el río Bogotá sea un espacio para el encuentro de los ciudadanos, de manera que cambie la relación histórica que los bogotanos han tenido con él. “Al río hay que meterle gente, es decir, si hay comunidad responsable alrededor de esto, se garantiza y se cuida el río. Si el río está aislado, es más propenso a que lo agredan y no lo cuiden”, concluyó Franco. *Si desea más información de este foro, visite www.ForosSemana.com