El fique, se adapta a todo tipo de climas, por sus aspectos socioculturales se está posicionando como cultivo de paz, hay que escuchar a la población indígena, ellos, tienen guardados sus más íntimos secretos, para bien de la humanidad.
Los empaques, cordeles, artesanías, champús, jabones, otros artículos farmacéuticos y de tocador, producidos con base en las fibras y residuos de extracción, son clara demostración de su valor agregado, industrial y comercial.
Lo anterior quedó demostrado en el foro de innovación de fibras naturales y agroartesanales, celebrado en San Gil, durante los días 14 y 15 de septiembre, hubo amplia exposición de todos estos productos, que evaluados desde el punto de vista: control de calidad, marcan el camino de un nuevo renglón de exportación.

Las fiestas de la cabuya en Aranzazu, se han caracterizado por ser escenario de grandes oportunidades para desarrollar proyectos productivos de fique; con la mirada puesta en el futuro: llegó la hora del fique, está dando ejemplo al País y al Mundo, puesto que fueron muchas las empresas que se cerraron y los cultivos que se destruyeron, por el auge de los empaques plásticos.
De la constancia y perseverancia de este laborioso pueblo, que hizo caso omiso a la crisis del cultivo del fique, provocada por las devastadoras catástrofes medioambientales de los empaques plásticos, se sembraron las esperanzas de una industria, que para el inmediato futuro, promete ser uno de los renglones florecientes de nuestra economía, en la generación de empleo.

Aranzazu, celebra las fiestas de la cabuya desde 1953, es la obra de ciudadanos cívicos, qué motivados por sacar adelante a su pueblo, vieron en el cultivo, magnífica oportunidad, para dejar legado a presentes y futuras generaciones, tomen conciencia de su importancia, como producto biodegradable y amigable con el medio ambiente.
Son muchos los recuerdos de nuestra infancia y adolescencia, cuando desde niños participábamos de estas festividades, para avizorar en los horizontes el futuro de un cultivo que ya florece con la bruma de nuestros años.
Aranzazu: “pueblo donde se ama, se vive y se espera”; con un jardín de mujeres bellas, amor y poesía, los invita.
