OPINIÓN

Álvaro Jiménez

Plomo es lo que hay

Este Gobierno ha decidido que disminuir el acuerdo de paz firmado con las Farc es el objetivo y no la violencia con todas sus guerras.
6 de mayo de 2019 a las 3:32 a. m.

El odio y la muerte es lo que domina al país y no se ve el liderazgo capaz de transformar la situación.

Todos lamentamos y rechazamos el ataque a Francia Márquez y otros líderes negros en Santander de Quilichao Cauca, pero hay muchos poniendo con empeño su grano de arena para que estas cosas sucedan.

Por ganarse unos votos persisten en el discurso de darle plomo a lo que se mueva por el carril de lo que llaman “la izquierda”, no importa si son armados o desarmados.

Quienes no defienden a rajatabla lo establecido son sospechosos, crean recelo.

Hay que darles plomo a esos h… para que tengan que negociar como se obligó a las Farc dicen algunos, (incluso líderes del llamado centro) cuando se refieren a qué hacer con el ELN.

Bala es lo que hay, dicen otros, refiriéndose a las protestas que importunan la movilidad o el cotidiano del diario vivir urbano y de la economía.

Y sí. Plomo es lo que hay. Porque plomo es lo que se invoca.

Las palabras tienen fuerza dicen las abuelas, fíjese bien en lo que desea porque se le concede, y sí.

Sicario, sicario, sicario. Tibio, guerrillero, terrorista, paraco, agente de la CIA, del G2 cubano, Chavista infiltrado, petrista, etc, etc.  Y así se nos van los días y vienen las noticias, la muerte, los desplazados y las minas quiebrapatas siguen creciendo.

Los enemigos consolidan sus espacios.

No es la violencia de antes -gracias al acuerdo de paz-y habrá que repetirlo muchas veces hasta que se entienda.

Pero hay regiones, hay zonas donde poco ha cambiado o donde lo conseguido con el acuerdo se va como agua entre los dedos.

Mientras, los discursos en el Congreso siguen.

Creo que en la Casa de Nariño, o la Casa del niño como llama en su caricatura Vladdo, a la residencia oficial del presidente, nadie está pensando en cómo matar al siguiente líder social, comunitario o político de las variadas izquierdas existentes.

Eso sí, seguramente se construyen planes sobre cómo dar de baja, (matar, neutralizar y todos esos eufemismos con que nombramos la muerte desde los estrados institucionales), al mayor número de integrantes de grupos armados.

Es legítimo a la luz de las normas etc, etc. Pero es más de lo mismo.

Existen fórmulas para resolver esos conflictos sin continuar en la matazón, aunque todo indica que por ese camino, no se avanzará en este Gobierno.

Lo que debemos saber es que esa decisión no acabará la violencia, ni pondrá fin al asesinato de líderes.

¿Por qué? Porque son temas conectados.

Como bien dijo Francia Márquez en alguna entrevista: ya está bueno de tanta sangre.

Si se continúa exacerbando el odio, la bala, si no hay control territorial, si no está garantizada la presencia institucional en zonas como Arauca, Chocó, Catatumbo, Bajo Cauca antioqueño, sur de Bolívar, sur de Córdoba, zona de montaña y costera de Nariño, entre otros, tendremos asesinatos del liderazgo social que se moviliza, lidera y clama por diversos temas.

Habrá asesinatos porque el liderazgo actual compite por el poder político local en la jornada de octubre, y por el nacional en 2022.

Por eso los matan.

Tienen conciencia de poder y ganas de ejercerlo.

Quieren gobernar, no quieren ser oposición. Resisten mientras viene su turno.

Eso no es soportable para las élites regionales. Menos aún para las nacionales.

Es un liderazgo que ha expresado objeciones fuertes, válidas frente a las políticas del gobierno, los desarrollos minero-energéticos que van a desarrollarse en sus territorios, pero se definen desde Bogotá, rechazan la corrupción y la politiquería tradicional.

Son liderazgos alternativos.

Enfrentan a los armados con la palabra y reclaman autonomía, respeto a sus formas de organización, se oponen a la presencia armada de los mismos en sus territorios.

Es un liderazgo venido desde abajo, desde su propia historia y la de un país ninguneado o desconocido en sus procesos.

Por eso los asesinan.

Este Gobierno decidió que disminuir el acuerdo de paz firmado con las Farc es el objetivo y no la violencia con todas sus guerras.

En ello se concentran su pobreza y su mezquindad.

Conserva la fractura social y política con la ilusión de brindarle mayorías a su partido en octubre.

La dificultad con este razonamiento es que nos arrastra a todos a un escenario esquizofrénico, uno en el que el futuro está en suspenso y contrahecho.

ADENDA: Quienes con ahínco defendemos la paz y pugnamos por una democracia sólida en Colombia, no podemos hacer cosa distinta frente al escenario de Venezuela.

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com